Aspectos cruciales de Mateo 5-7 – Semana 8
Buscar primeramente el reino de Dios
y Su justicia
Versículos relacionados
Mateo 6:33
33 Mas buscad primeramente Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros viniésemos a ser justicia de Dios en Él.
Mateo 5:20
20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Efesios 4:22-24
22 que en cuanto a la pasada manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se va corrompiendo conforme a las pasiones del engaño,
23 y os renovéis en el espíritu de vuestra mente,
24 y os vistáis del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la realidad.
Lectura relacionada
El reino del Padre es la realidad del reino de los cielos hoy, la realidad de la vida de iglesia hoy, y será la manifestación del reino de los cielos en la era venidera. La justicia del Padre es la justicia que expresamos al guardar la nueva ley del reino … Esta justicia es Cristo, quien es expresado en el vivir del pueblo del reino. Puesto que el pueblo del reino busca primeramente el reino y la justicia de su Padre celestial, le serán dados no sólo Su reino y Su justicia, sino que también le será añadido todo lo que necesita. (Estudio-vida de Mateo, pág. 282)
El amor es la naturaleza de Dios, la santidad es la manera de ser de Dios y la gloria es Dios mismo. Sin embargo, la justicia es el procedimiento de Dios, Su manera de proceder y Su método. Puesto que Dios es justo, Él no puede amar al hombre únicamente según Su propio amor. Él no puede concederle gracia al hombre únicamente porque quiere hacerlo. Él no puede salvar al hombre únicamente según el deseo de Su corazón. Es verdad que Dios salva al hombre porque lo ama. Pero debe hacerlo conforme a Su propia justicia, Su propio procedimiento, Su propio estándar moral, Su propia manera de proceder, Su propio método, Su propia dignidad y Su propia majestad.
Dios debe salvarnos y a la vez preservar Su justicia … Dios nos podría salvar inmediatamente con Su amor. Pero también debe salvarnos justamente.
Si Dios juzgara el pecado sin misericordia, no tendría amor. Pero si pasara por alto los pecados del hombre sin juzgarlos, no tendría justicia. Puesto que Dios ama al mundo y, a la vez, es justo, Él tenía que enviar al Señor Jesús. Puesto que es justo, Él tenía que juzgar el pecado. Puesto que es amor, Él tuvo que llevar los pecados del hombre por él. Debo recalcar estas dos afirmaciones: Dios debe juzgar porque Él es justo, y Dios sufre el juicio y castigo del hombre porque Él es amor. Sin juicio, no vemos justicia; si hay juicio, no vemos amor … Él manifiesta tanto Su amor como Su justicia en Jesucristo.
La cruz es donde la justicia de Dios se manifiesta. La cruz nos muestra cuánto odia Dios el pecado. Él está determinado a juzgar el pecado. Él estaba dispuesto a pagar tan alto precio que hasta permitió que Su Hijo fuese clavado en la cruz … Por cuanto Dios no estaba dispuesto a renunciar a Su justicia, Él prefirió dejar que Su Hijo muriera antes que renunciar a Su justicia.
La cruz también es el lugar donde el amor de Dios se manifiesta. La carga de nuestros pecados debería estar sobre nosotros. Si no la llevamos, es injusto. Pero llevar tal carga es demasiado para nosotros. Por esta razón, Él vino y la llevó en nuestro lugar. Dios muestra Su amor en que estuvo dispuesto a llevar nuestra carga. Dios muestra Su justicia en que verdaderamente llevó nuestra carga. Si Dios nos deja recibir el castigo, eso sería justicia sin amor. Si no nos deja llevar el castigo, eso sería amor sin justicia. Debido a que Él nos quita el castigo y lo lleva por nosotros, hay tanto justicia como amor. ¡Aleluya! La cruz cumple con los requisitos de la justicia y los requisitos del amor.
Dios hizo al Señor Jesús pecado [2 Co. 5:21]. Originalmente el Señor Jesús no tenía pecado; Él no tenía nada que ver con el pecado. Ahora Dios lo ha juzgado como si juzgase al pecado mismo … “para que nosotros viniésemos a ser justicia de Dios en Él” … Cuando la gente nos ve, ve la justicia de Dios. Debido a que el Señor Jesús fue hecho pecado por nosotros los pecadores, y llevó nuestros pecados para perdonarnos, hemos llegado a ser la justicia de Dios en el Señor Jesucristo. Somos la justicia viviente de Dios que camina en la tierra. En Cristo somos los representantes de la justicia de Dios. (El evangelio de Dios, t. 1, págs. 84-86, 89-90, 100)
Lectura adicional: El evangelio de Dios, t. 1, cap. 5