martes (Tuesday)

El disfrute que tenemos de Cristo
y nuestro crecimiento en vida hasta la madurez – Semana 5   

El aspecto reinante de la vida madura visto en la vida de José

Versículos relacionados
Mateo 5:21-22
21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: “ No matarás; y cualquiera que mate será reo de juicio”. 
22 Pero Yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será reo de juicio; y cualquiera que diga: Racá, a su hermano, será culpable ante el sanedrín; y cualquiera que le diga: Moreh, quedará expuesto a la Gehena de fuego. 

Génesis 39:21
21 Jehová estaba con José; le extendió Su bondad y le dio favor ante los ojos del jefe de la cárcel. 

Hechos 26:19
19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, 

Isaías 50:4-5
4 El Señor Jehová me ha dado / lengua de discípulo, / para que sepa sostener con una palabra al cansado. / Mañana tras mañana me despierta; / despierta mi oído / para que escuche como discípulo. 
5 El Señor Jehová me abrió el oído; / y yo no fui rebelde, / ni me volví atrás. 

Efesios 1:17
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de Él, 

Efesios 3:3
3 que por revelación me fue dado a conocer el misterio, como antes lo he escrito brevemente, 

Hechos 16:9-10
9 Y se le mostró a Pablo una visión durante la noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. 
10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

Lectura relacionada

José se condujo de manera tan excelente y maravillosa porque era dirigido por la visión que había recibido en sus sueños … ¡El joven José [fue] influenciado por la visión celestial, la visión según la cual él era una gavilla erguida y llena de vida y una estrella adorada por las demás! … La visión de sus dos sueños controlaba su vida y dirigía su comportamiento. Él se comportaba como la gavilla erguida y llena de vida, y se conducía como una estrella celestial que resplandece en la oscuridad. (Estudio-vida de Génesis, págs. 1468-1469)

Así como todos nosotros nos airamos, también tenemos concupiscencia. Si usted no la tiene, entonces debe ser una silla o una piedra. Todo ser humano tiene concupiscencia. La manera de controlar nuestra concupiscencia es ser subyugados, controlados y dirigidos por la visión … El pueblo perece cuando carece de visión. Puesto que hemos visto la visión, es muy difícil que demos rienda suelta a la concupiscencia … Aquí en la vida de iglesia tenemos la visión de la gavilla y la visión de la estrella.

La vida que José llevó bajo la visión celestial era la vida del reino de los cielos descrita en Mateo 5, 6 y 7. Según la constitución del reino celestial revelada en dichos capítulos, nuestra ira debe ser subyugada y nuestra concupiscencia vencida (Mt. 5:21-32). Si afirmamos ser los ciudadanos del reino, pero no podemos subyugar nuestra ira ni vencer nuestra concupiscencia, estamos acabados. En lugar de estar en el reino, estamos a la orilla del mar. Somos los que desfogan su ira y dan rienda suelta a la concupiscencia. Pero el pueblo del reino subyuga su ira y vence su concupiscencia. Ésta es la vida del reino.

En la vida del reino actual se entrenan reyes. Nosotros, los ciudadanos del reino que estamos en la vida del reino, estamos siendo entrenados para ser reyes, para ser José, para ser el aspecto reinante de la vida madura. Con este fin debemos subyugar nuestra ira y vencer nuestra concupiscencia. ¡Qué cuadro tan maravilloso de nuestra experiencia actual vemos en la vida de José! … En lugar de estar de acuerdo con nuestra ira o cooperar con nuestra concupiscencia, rechazamos nuestra ira y condenamos nuestra concupiscencia, porque somos el aspecto reinante de la vida madura. Tenemos a Cristo constituido en nosotros y estamos siendo preparados para reinar como reyes.

Una vida como la de José siempre tiene la presencia del Señor (Gn. 39:2-5, 21-23). Dondequiera que está la presencia del Señor, allí está la autoridad. Si usted tiene la presencia del Señor, la autoridad del Señor lo acompañará. Por ejemplo, en el cautiverio Daniel tenía la presencia del Señor; en consecuencia, la autoridad del Señor estaba con él … En el caso de José, Potifar, un oficial del palacio de Faraón, estaba al mando. Sin embargo, con el tiempo, Potifar estaba bajo el control de José porque éste tenía la presencia del Señor … Había una persona encargada de la cárcel, pero con el tiempo, dicha persona no era el verdadero encargado. Más bien, José, un prisionero que tenía la presencia de Dios, era el encargado. En la casa de Potifar y en la cárcel, José llegó a ser rey.

Adondequiera que vaya la constitución de Cristo con la presencia de Dios, allí estará la parte reinante. En el reino venidero, esa parte será los correyes con Cristo en el reino de los cielos. De manera que el aspecto reinante de la vida madura es una vida que siempre disfruta de la presencia del Señor. La autoridad en el universo es el Señor mismo. Dondequiera que esté Su presencia, allí está la autoridad, el poder que gobierna. Siempre y cuando tengamos la presencia del Señor, tenemos la autoridad, aun cuando estemos en la cárcel. Aunque quizás seamos prisioneros, a la larga seremos gobernantes. Gobernaremos dondequiera que estemos. Esto indica que somos el aspecto reinante de la vida madura. (Estudio-vida de Génesis, págs. 1472-1474)

Lectura adicional: Estudio-vida de Génesis, mensaje 111

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