martes (Tuesday)

Experimentar, disfrutar y expresar a Cristo 4
– Semana 39

Cristo como Hijo del Hombre anda
en medio de los candeleros de oro

Versículos relacionados
Apocalipsis 1:9-10
9
Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesús.
10 Yo estaba en el espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

Hechos 14:22
22
confirmando las almas de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Hechos 9:4-5,
4
y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Hebreos 13:13
13 Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando Su vituperio;

Filipenses 3:10
10
a fin de conocerle, y el poder de Su resurrección y la comunión en Sus padecimientos, siendo conformado a Su muerte,

Colosenses 1:24
24
Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y de mi parte completo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por Su Cuerpo, que es la iglesia;

Lectura relacionada
La frase en Jesús gobierna las palabras tribulación, reino y perseverancia [Ap. 1:9], y debemos prestar atención especial a esto … Según los hechos de la vida de Jesús, Su nombre denota una persona de sufrimientos, un varón de dolores (Is. 53:3) … Cuando decimos que somos copartícipes en la tribulación, el reino y la perseverancia “en Jesús”, eso significa que estamos sufriendo y siendo perseguidos mientras seguimos a Jesús el nazareno … El libro de Apocalipsis está dirigido a aquellos que experimentan la tribulación “en Jesús”. Esto significa que los que están esperando la venida del Señor Jesús tienen que ser personas que sufren tribulación en Jesús. (Estudio-vida de Apocalipsis, págs. 57-58)

La religión nos persigue porque no cooperamos con ella. La persecución que sufrimos hoy es la persecución en Jesús. Él sufre persecución ahora junto con Sus seguidores (Hch. 9:4-5) … Cuando Saulo de Tarso iba rumbo a Damasco con la intención de arrestar a todos los que invocaban el nombre de Jesús, el Señor Jesús lo derribó a la tierra y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (v. 4). Cuando Saulo dijo: “¿Quién eres, Señor?”, Jesús le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (v. 5) … Según el Señor Jesús, Saulo lo estaba persiguiendo a Él, porque en ese momento Jesús estaba en Esteban, en Pedro, en Juan y en el resto de Sus miembros y era uno con ellos. Lo mismo es cierto hoy. Cuando los religiosos nos persiguen, en realidad persiguen a Jesús, porque Jesús está en nosotros y es uno con nosotros … Somos copartícipes de la tribulación en Jesús.

Si somos copartícipes en la tribulación en Jesús, somos copartícipes en el reino. Participar de la persecución en Jesús, es participar del reino.

Hablando con propiedad, la iglesia es el reino [cfr. Mt. 16:18-19]. Romanos 14:17 también indica que los que estamos en la iglesia estamos en el reino. La vida de iglesia apropiada es la vida del reino.

La vida divina nos introduce en el reino divino. El reino en el cual nacimos de nuevo según Juan 3:5 es el mismo reino que Juan menciona en Apocalipsis 1:9 … Después de renacer en el reino, debemos permanecer allí … Si uno permanece en el reino y vive en el reino, nunca altercará con su cónyuge ni con ninguna otra persona. Aunque el enemigo puede tentarle a que pelee, el gobierno del reino celestial lo restringirá.

En Apocalipsis 1:9 Juan también dice que él fue copartícipe en la perseverancia en Jesús. Necesitamos perseverancia tanto para la tribulación como para el reino. Muchos santos, incluso entre nosotros en el recobro del Señor, carecen de perseverancia. Algunos han sufrido persecución de sus parientes, sus amigos y sus vecinos, pero con el tiempo se les agota la provisión de perseverancia. Aunque pudieron resistir la persecución por cierto tiempo, les faltó perseverancia para sobrellevarla más tiempo. Cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, sufrió persecución (He. 12:2-3), y sigue sufriendo hoy la oposición y el vituperio de los hombres.

Cuando permanecemos en Cristo, participamos de Su perseverancia y tenemos la perseverancia para sobrellevar el sufrimiento y la oposición. La palabra del Señor también es llamada la palabra de Su perseverancia (Ap. 3:10). Hoy el mundo entero se opone a Él y lo rechaza, pero Él no responde. Él simplemente lo soporta todo. Ahora al tener comunión con Él y permanecer en Él, participamos de Su perseverancia. Como seguidores Suyos, debemos seguirlo por la misma senda con perseverancia (He. 12:1). En esta senda nosotros también podemos soportar persecución, rumores, rechazo y oposición. Ésta es una prueba contundente de que somos los que esperamos el regreso del Señor. (Estudio-vida de Apocalipsis, págs. 60-65)

Lectura adicional: Estudio-vida de Apocalipsis, mensajes 6, 9; CWWN, t. 38, “General Messages”, cap. 52

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