LA GRAN NECESIDAD
DE QUE HAYA UN
NUEVO AVIVAMIENTO– Semana 4
Llevar la vida de un Dios-hombre
al vivir en el reino de Dios
como esfera de la especie divina
Versículos relacionados
Romanos 1:3-4
3 acerca de Su Hijo, que era del linaje de David según la carne,
4 que fue designado Hijo de Dios en poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, Jesucristo nuestro Señor,
Romanos 8:9-10, 29
9 Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.
10 Pero si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo está muerto a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia.
29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos.
Gálatas 5:25
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Juan 12:24
24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.
Hebreos 2:10
10 Porque convenía a Aquel para quien y por quien son todas las cosas, que al llevar muchos hijos a la gloria perfeccionase por los sufrimientos al Autor de la salvación de ellos.
1 Timoteo 2:5
5 Porque hay un solo Dios, y un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,
Lectura relacionada
Cristo es un descendiente de David, sin embargo, fue designado Hijo de Dios [Ro. 1:3-4]. Éste es el misterio que consiste en que Dios se hizo hombre para hacer al hombre Dios en vida y naturaleza, mas no en la Deidad. Los dos, Dios y el hombre, se edifican conjuntamente, llegan a estar constituidos intrínsecamente el uno dentro del otro. En Cristo, Dios se ha forjado en la constitución intrínseca del hombre, el hombre se ha forjado en la constitución intrínseca de Dios, y Dios y el hombre se han mezclado conjuntamente para constituir una sola entidad, llamada el Dios-hombre. (Estudio-vida de 1 y 2 Samuel, pág. 207)
Necesitamos estar claros en cuanto a la vida de Cristo, el primer Dios-hombre, en la tierra. Él era tanto Dios como hombre, que poseía la vida divina y la vida humana … Cristo llevó una vida de humanidad, no por Su vida humana, sino por Su vida divina.
Él murió para vivir. Durante toda Su vida de treinta y tres años y medio, Él moría todos los días. Murió para Sí mismo a fin de que pudiera vivir atento al Padre (Jn. 5:19, 30; 8:28).
Me gusta esta frase morir para vivir. Cristo murió para Sí mismo a fin de expresar en Su vivir los atributos divinos como Sus virtudes humanas.
Cristo estuvo bajo la cruz todo el tiempo que anduvo en la tierra, con lo cual no se expresó a Sí mismo sino al Padre … Los discípulos veían al Señor Jesús, pero cuando lo veían, veían al Padre [14:9].
Cristo llevó una vida bajo la cruz todo el tiempo hasta que, de manera práctica, fue crucificado en la cruz a fin de realizar Su muerte todo-inclusiva con miras a la redención eterna que Dios efectuó de Su pueblo escogido.
Cristo se hizo a Sí mismo, el primer Dios-hombre, un prototipo para la reproducción en serie de muchos hermanos, los muchos Dios-hombres (Ro. 8:29)… Dios y el hombre llegarán a ser una sola entidad, y esa única entidad es la mezcla de la divinidad con la humanidad. Esta mezcla llegará a su consumación en la Nueva Jerusalén, la cual es la conclusión de toda la Biblia.
En 1 Pedro 2:21 se nos dice que Cristo, como primer Dios-hombre, fue un modelo para nosotros. Necesitamos llevar una vida que sea una copia, una reproducción, de la vida de Cristo.
En Mateo 16:24 el Señor dijo: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Esto es tener una vida que lleva la cruz en las pisadas de Cristo (1 P. 2:21b).
Ustedes tienen que hacer morir, por el Espíritu en Su resurrección, todo lo que su cuerpo hace [Ro. 8:13]. Esto equivale a ser conformados a la muerte de Cristo por el poder de Su resurrección. Ninguno en su vida natural puede hacer morir todo lo que su cuerpo hace. Pero nosotros, los Dios-hombres, quienes somos la reproducción del prototipo, podemos. Podemos conocerlo a Él y el poder de Su resurrección y la comunión en Sus padecimientos, siendo conformados a Su muerte.
Tal vida en la que morimos para nosotros mismos y vivimos atentos a Dios tiene como fin que Cristo, el primer Dios-hombre, sea formado en Sus muchos hermanos, los muchos Dios-hombres, con miras a la edificación de Su Cuerpo orgánico a fin de que la economía eterna de Dios pueda ser llevada a cabo … Nosotros necesitamos morir para vivir a fin de que los muchos Dios-hombres puedan llegar a ser el material útil para la edificación del Cuerpo de Cristo a fin de que se lleve a cabo la economía eterna de Dios.
Por tanto, varios (no todos) de Sus hermanos, los muchos Dios-hombres, por medio de Su muerte y en Su resurrección pueden ser constituidos para ser Sus vencedores a fin de cerrar esta era e introducir Su era del reino. Éste es el verdadero significado de que seamos cristianos. Es una vida en la que morimos todos los días… Espero que todos seamos llevados a la realidad de Filipenses 3:10: “A fin de conocerle, y el poder de Su resurrección y la comunión en Sus padecimientos, siendo conformado a Su muerte”. (La manera práctica de llevar una vida conforme a la cumbre de la revelación divina contenida en las Santas Escrituras, 2.a ed., págs. 26-29)
Lectura adicional: El reino, cap. 8