viernes (Friday)

NOÉ, DANIEL Y JOB:
MODELOS DE QUIENES LLEVAN UNA VIDA VENCEDORA
EN LA LÍNEA DE LA VIDA
PARA CUMPLIR LA ECONOMÍA DE DIOS – Semana 5

 La intención de Dios con respecto a Job:
que un buen hombre llegue a ser un Dios-hombr
e
 

Versículos relacionados 
Juan 12:24 
24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 

Romanos 8:29 
29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos. 

Mateo 16:24 
24 Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 

1 Pedro 2:21 
21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un modelo, para que sigáis Sus pisadas; 

2 Corintios 5:15, 17 
15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió por ellos y resucitó. 
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva creación es; las cosas viejas pasaron; he aquí son hechas nuevas. 

Romanos 8:13 
13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; mas si por el Espíritu hacéis morir los hábitos del cuerpo, viviréis. 

1 Corintios 15:31 
31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, que cada día muero. 

Lectura relacionada 
La Biblia revela a una persona admirable y maravillosa: Jesucristo, el Dios-hombre … Éste es el misterio que consiste en que Dios se hizo hombre para hacer al hombre Dios en vida y naturaleza, mas no en la Deidad. Los dos, Dios y el hombre, se edifican conjuntamente, llegan a estar constituidos intrínsecamente el uno dentro del otro. En Cristo, Dios ha sido forjado en la constitución intrínseca del hombre, el hombre ha sido forjado en la constitución intrínseca de Dios, y Dios y el hombre han sido mezclados conjuntamente para constituir una sola entidad, llamada el Dios-hombre. 

Dios en Cristo se forja en la constitución intrínseca del hombre, haciéndose Él mismo el elemento del hombre. De esta manera nosotros los seres humanos llegamos a estar constituidos con el elemento divino. Esto significa que un elemento divino se edifica en nuestro elemento humano, y los dos elementos se mezclan entre sí. No sólo el elemento divino de Dios se forja en nuestra constitución, sino que el elemento humano se forja en la constitución de Dios. A medida que el elemento divino se forja en nuestra constitución intrínseca humana, llegamos a ser Dios en vida y naturaleza, mas no en la Deidad; y a medida que el elemento humano se forja en la constitución intrínseca de Dios, Dios llega a ser hombre. Ésta es la edificación que se revela en el Nuevo Testamento. (Selecciones del ministerio, t. 1, núm. 3, “Estudio-vida de 1 y 2 Samuel”, págs. 256-257) 

Cristo se hizo a Sí mismo, el primer Dios-hombre, un prototipo para la reproducción en serie de muchos hermanos, los muchos Dios-hombres (Ro. 8:29) … Dios y el hombre llegarán a ser una sola entidad, y esa única entidad es la mezcla de la divinidad con la humanidad. Esta mezcla llegará a su consumación en la Nueva Jerusalén. 

En Mateo 16:24 el Señor dijo: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Esto es tener una vida que lleva la cruz en las pisadas de Cristo (1 P. 2:21b). 

En 2 Corintios 5:15 y en Gálatas 2:19 se nos muestra que los creyentes en Cristo deberían morir para sí mismos y vivir atentos a Dios. 

Pablo dice que él estaba crucificado juntamente con Cristo (v. 20) para ser conformado a Su muerte por el poder de Su resurrección (Fil. 3:10). 

“Si vivís conforme a la carne, habréis de morir; mas si por el Espíritu hacéis morir los hábitos del cuerpo, viviréis” [Ro. 8:13]. Ustedes tienen que hacer morir por el Espíritu, en Su resurrección, todo lo que su cuerpo hace. Esto equivale a ser conformados a la muerte de Cristo por el poder de Su resurrección. Ninguno en su vida natural puede hacer morir todo lo que su cuerpo hace. Pero nosotros, los Dios-hombres, quienes somos la reproducción del prototipo, podemos. Podemos conocerlo a Él y el poder de Su resurrección y la comunión en Sus padecimientos, siendo conformados a Su muerte. 

Tal vida en la que morimos para nosotros mismos y vivimos atentos a Dios tiene como fin que Cristo, el primer Dios-hombre, sea formado en Sus muchos hermanos, los muchos Dios-hombres, con miras a la edificación de Su Cuerpo orgánico a fin de que la economía eterna de Dios pueda ser llevada a cabo. La vida cristiana no es cuestión de amar a las personas externamente ni de ser mansos o pacientes en nuestra ética humana. Necesitamos morir cada día (1 Co. 15:31). Los santos que están casados necesitan morir para con sus cónyuges. Los estudiantes necesitan morir para con sus compañeros de clase y maestros. Nosotros necesitamos morir para vivir a fin de que los muchos Dios-hombres puedan llegar a ser el material útil para la edificación del Cuerpo de Cristo a fin de que se lleve a cabo la economía eterna de Dios. 

Por tanto, varios (no todos) de Sus hermanos, los muchos Dios-hombres, por medio de Su muerte y en Su resurrección pueden ser constituidos para ser Sus vencedores a fin de cerrar esta era e introducir Su era del reino. Éste es el verdadero significado de que seamos cristianos. Es una vida en la que morimos todos los días … Dios nos ha abierto la cumbre de Su revelación divina. Él también nos pone en entornos de padecimientos que nos obligan a morir para vivir [cfr. Fil. 3:10]. (La manera práctica de llevar una vida conforme a la cumbre de la revelación divina contenida en las Santas Escrituras, 2.a ed., págs. 27-29) 

Lectura adicional: Estudio-vida de Job, mensaje 29 

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