viernes (Friday)

LOS CREYENTES (1) – Semana 2

La vida eterna: la vida de Dios
con la naturaleza divina,
el Dios Triuno es la estructura de la Biblia
y el Dios escondido,
un Dios que se esconde

Versículos relacionados
Isaías 45:15
15 Verdaderamente Tú eres un Dios que se esconde, / oh Dios de Israel, el Salvador.

Juan 1:18
18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer.

Romanos 8:28
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados.

Hebreos 9:14
14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo?

Efesios 3:16-17
16 para que os dé, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder *en el hombre interior por Su Espíritu;
17 para que Cristo haga Su hogar en vuestros corazones por medio de la fe, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

Efesios 4:4-6
4 un Cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
5 un Señor, una fe, un bautismo,
6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

Lectura relacionada
Si usted estudia las Escrituras con detenimiento, verá que Dios tiene la clase de temperamento que no le gusta la ostentación. A Él le gusta obrar en secreto en vez de hacerlo públicamente. Él creó el universo y luego se escondió en él, a tal grado que no sabemos dónde encontrarlo. Él estableció Su morada en un hombre, pero ese hombre casi no se podía conocer. Al conocerlo por primera vez, los hombres vieron a un hombre llamado Jesús de Nazaret. Al encontrarse con Él por segunda vez, reconocieron en Él a un hombre de intelecto superior al promedio; y al encontrarse con Él por tercera vez, pensaron que debía de ser un profeta. Cuando se encontraron con Él posteriormente, sintieron: “Este hombre ciertamente es más que un profeta”. Pero descubrir exactamente quién era Él no fue una tarea fácil. Ni siquiera Sus discípulos, durante los tres años y medio que pasaron en Su compañía, lograron tener un verdadero conocimiento de Él. Todo esto nos dice que Él se escondía continuamente. Él se manifestaba por un momento y luego volvía a ocultarse. (CWWL, 1956, t. 2, “A God Who Hides Himself”, págs. 6-7)

Note cómo Isaías expresa este pensamiento: “Verdaderamente Tú eres un Dios que se esconde, / oh Dios de Israel” (Is. 45:15). Esta afirmación suya es sumamente enfática … Su afirmación está basada en una acumulación de hechos … Lo que él ha visto acerca de los hechos de Dios, lo que ha observado que le sucede a Israel bajo la mano de Dios, lo que ha contemplado de las experiencias del pueblo de Dios: todas estas observaciones han obligado al profeta a reconocer que Dios es un Dios que se esconde. ¿Por qué llegó Isaías a esta conclusión? … Fue debido a que Dios hizo innumerables cosas en medio de los hijos de Israel e innumerables cosas en sus vidas personales, pero Él se ocultó … Muchas cosas eran hechas por Él, pero los israelitas ignoraban completamente quién era el hacedor. Entonces un día Isaías exclamó: “Verdaderamente Tú eres un Dios que se esconde, / oh Dios”. (CWWL, 1956, t. 2, “A God Who Hides Himself”, pág. 3)

Si examinamos cuidadosamente la historia del universo, la historia de la humanidad, la historia del Antiguo Testamento y la historia del Nuevo Testamento, llegaremos a la misma conclusión: Dios es un Dios que se esconde … Hay muchas cosas y muchas historias en el universo, pero en seis mil años nadie ha visto a Dios jamás [Jn. 1:18] … En los tiempos del Nuevo Testamento, aunque el Hijo unigénito, quién está en el seno del Padre, vino a dar a conocer a Dios, esa declaración también estaba escondida. Aunque el Hijo unigénito vino con el propósito de dar a conocer a Dios, Dios estaba escondido en un hombre, incluso un hombre que no tenía atractivo. Este hombre tenía un semblante y una forma desfigurados; no tenía aspecto atractivo ni apariencia hermosa (Is. 53:2). Esto causó que fuera sumamente difícil que alguien reconociera que Él era Dios. Él creció en un pequeño pueblo llamado Nazaret ubicado en una provincia insignificante llamada Galilea. Los judíos reconocían que ningún profeta o persona de renombre había salido de Nazaret (Jn. 1:46). Por tanto, cuando Jesús el nazareno apareció, muy pocas personas pensaron que Él podría ser un profeta, mucho menos que Dios estaba en Él. Sin embargo, Dios estaba escondido dentro de Él. ¡Qué maravilloso hecho es este! (CWWL, 1956, t. 3, pág. 16)

Debido a que Él es un Dios que se esconde, tal vez algunas personas nos pregunten: “¿Dónde está vuestro Dios, y dónde está Su reino?”. Cuando nos pregunten eso, podemos contestar de la siguiente manera: “Mi Dios está escondido. No puedo verlo, ni usted tampoco, pero debe darse cuenta de que tarde o temprano, mi Dios escondido vendrá y hará algo por mí, y disciplinará a los que no creen en Él”.

Hoy debemos darnos cuenta de que el Dios omnipotente a quien servimos todavía se esconde, sobre todo para ayudarnos. No podemos verlo, y al parecer Él no hace nada por nosotros. Pero en realidad, Él está continuamente con nosotros y, de una manera escondida, hace muchas cosas por nosotros. (Estudio-vida de Ester, págs. 4-5)

Lectura adicional: Estudio-vida de Ester, mensaje 1; CWWL, 1956, t. 3, págs. 17, 24-35

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