LA GRAN NECESIDAD
DE QUE HAYA UN
NUEVO AVIVAMIENTO– Semana 1
Cooperar con el Señor a fin de introducir
un nuevo avivamiento que le dará fin a esta era
Versículos relacionados
Hechos 20:28
28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, en medio del cual el Espíritu Santo os ha puesto como los que vigilan, para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él ganó por Su propia sangre.
2 Corintios 12:14-15
14 He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré una carga, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.
15 Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas. Si amándoos más abundantemente, ¿seré yo amado menos?
Filipenses 2:17
17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.
1 Pedro 2:25
25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.
1 Pedro 5:1-4
1 Por tanto exhorto a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:
2 Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios; no por viles ganancias, sino con toda solicitud;
3 no como teniendo señorío sobre lo que se os ha asignado, sino siendo ejemplos del rebaño.
4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona inmarcesible de gloria.
Lectura relacionada
El contenido de toda la economía neotestamentaria de Dios consiste en que Cristo como Hijo del Hombre nos cuida con ternura y como Hijo de Dios nos nutre.
El Jesús descrito en los cuatro Evangelios es una persona que cuidaba con ternura a los demás … Todos los seres humanos necesitan que Él los cuide con ternura, los alegre, los consuele y los haga descansar … Incluso los recaudadores de impuestos más pecaminosos podían sentarse con Él como amigos, comiendo y hablando con Él (Lc. 15:1; Mt. 9:10).
Dios envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados en Su humanidad (1 Jn. 4:10): cuidar con ternura. Cristo, como Hijo del Hombre, vino para ser la ofrenda por el pecado a fin de apaciguar la situación entre los pecadores y Dios.
Dios nos envió a Su Hijo para que tuviésemos vida y vivamos por medio de Él en Su divinidad (v. 9): nutrir. Esto se confirma en Juan 3:16: Dios nos dio a Su Hijo unigénito para que quienes creamos en Él no perezcamos por medio de Su redención efectuada en Su humanidad (cuidar con ternura), sino para que tengamos vida eterna en Su divinidad (nutrir). Dios dio a Su Hijo unigénito para redimirnos en Su humanidad jurídicamente, de modo que obtuviésemos la vida eterna en Su divinidad para que Él nos salve orgánicamente. (Los grupos vitales, 2.a ed., págs. 90-91, 96)
Creo que no tener el corazón amoroso y perdonador del Padre y no tener el espíritu del Salvador, un espíritu que pastorea y busca, es la razón de nuestra esterilidad … El Señor dijo: “Por el fruto se conoce el árbol” (Mt. 12:33), pero nosotros somos un árbol sin fruto … Un pastor bueno y amable quizás no tenga ningún don particular, como el don de la elocuencia; probablemente él simplemente visite a la gente y les dé la bienvenida cuando vienen a su reunión, no obstante, según las estadísticas, él tendrá un aumento anual del diez por ciento … Nosotros no tenemos ni siquiera un aumento del diez por ciento. ¿Pueden ver cuán estériles estamos? Muchos de ustedes son buenos oradores y conocen las verdades más elevadas … Sin embargo, no tenemos fruto porque no tenemos el corazón amoroso y perdonador del Padre ni el espíritu del Hijo, un espíritu que pastorea y busca. Condenamos a los demás y les imponemos regulaciones en lugar de pastorearlos y buscarlos. Estamos carentes de amor y pastoreo. Éstos son los factores vitales para que llevemos fruto, es decir, para que ganemos personas … Tenemos que considerar bien nuestros caminos, como dijo Hageo (Hag. 1:5). Nuestro camino no es el correcto; algo está mal. (Una palabra de amor dada a los colaboradores, a los ancianos y a los que aman y buscan al Señor, 2.a ed., págs. 42-43)
El primer predicador del evangelio, Cristo, llevó a cabo Su ministerio por medio del pastoreo. Él fue a Jericó para visitar solamente a una persona, un jefe de los recaudadores de impuestos (Lc. 19:1-10). No fue allí para celebrar una gran campaña evangélica con miles de personas. Su deseo era predicar el evangelio para ganar a una sola persona, y Su predicación era un pastoreo.
Juan 4 dice que mientras el Señor iba camino a Galilea, “le era necesario pasar por Samaria” (v. 4). Se desvió del camino principal y fue a Sicar, que estaba cerca del pozo de Jacob, para contactar a una mujer samaritana pecaminosa, quien antes había tenido cinco maridos. El Señor sabía de antemano que ella iría al pozo de Jacob. El pozo de Jacob tipifica a Cristo, quien es la fuente de agua que brota para vida eterna (v. 14b). Tenemos que aprender del modelo dado por el Señor, quien se desvió a propósito y fue a Sicar para ganar a una sola persona.
Vale la pena dedicar tres años para ganar a una persona. Si usted dedica tres años para visitar a una persona constantemente, la ganará. Después de doce años, cuatro creyentes nuevos lo seguirán a las reuniones de la iglesia. (Los grupos vitales, 2.a ed., págs. 69-70)
Lectura adicional: Los grupos vitales, caps. 7—11; Estudio de cristalización del Evangelio de Juan, caps. 7, 13