LA GRAN NECESIDAD
DE QUE HAYA UN
NUEVO AVIVAMIENTO– Semana 4
Llevar la vida de un Dios-hombre
al vivir en el reino de Dios
como esfera de la especie divina
Versículos relacionados
Marcos 4:26-29
26 Decía además: Así es el reino de Dios, como si un hombre echara semilla en la tierra;
27 duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y se alarga, sin que él sepa cómo.
28 La tierra lleva fruto por sí misma, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga.
29 Pero cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.
Mateo 13:18-23
18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino.
20 Y el que fue sembrado en los pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, y al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza.
22 Y el que fue sembrado entre los espinos, éste es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23 Mas el que fue sembrado en la buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce uno a ciento, otro a sesenta, y otro a treinta por uno.
Lectura relacionada
En Marcos 4:26-29 el Señor Jesús dijo que el reino es como si un hombre echara semilla en la tierra. La semilla crece, la hierba aparece, la espiga aparece y, finalmente, es segada. El reino es una semilla que fue sembrada en la tierra y crece hasta alcanzar la madurez, tiempo en el cual es segada. La semilla es el Señor Jesús como Aquel que resplandece. Nosotros somos el suelo en el cual el Señor Jesús como semilla ha sido sembrado. La semilla crece y, finalmente, produce una cosecha, la plena manifestación del reino. Por tanto, el reino es el Señor Jesús como semilla de vida que ha sido sembrado en nuestro interior y que crece en nosotros hasta alcanzar la madurez en el tiempo de la siega … El crecimiento de la semilla en nuestro interior es el proceso del reino. Por un lado, ya estamos en el reino, pero por otro, estamos en el proceso del reino … Hoy en día la semilla del reino está creciendo en nuestro interior. Este crecimiento del reino nos llevará a la siega, y la siega será la plena manifestación del reino. (El reino, págs. 28-29)
El Señor Jesús dijo que si Él echaba fuera demonios por el Espíritu, entonces el reino de Dios había venido a ellos [Mt. 12:28]. Un demonio es un espíritu maligno, impuro e inmundo, pero el principio subyacente a ser un demonio simplemente significa rebelión. Originalmente, los demonios eran una clase de seres creados. Cuando Satanás se rebeló contra Dios, ellos lo siguieron y se convirtieron en demonios. Por tanto, los demonios indican rebelión. Si en su andar diario hay algunas cosas que no están bajo el gobierno de Dios, algunas cosas que aún permanecen en rebelión contra Dios, tales cosas en principio son demonios. Es necesario que tales cosas sean echadas fuera por el Señor Jesús. Debemos orar: “Señor Jesús, ven y echa fuera mis demonios. Incluso hoy en día, todavía soy rebelde”. Tal vez usted sea rebelde cuando hace compras. Tal vez fue a una tienda departamental a la que el Señor Jesús, que está en su interior, le dijo que no fuera. Una vez que estuvo en la tienda, escogió un ítem y, aunque el Señor Jesús le dijo que lo dejara, usted lo compró, y todavía lo tiene en casa. Esto es rebelión, el principio subyacente a un demonio.
¿Está usted siempre bajo el gobierno de Cristo? Es posible decir que lo amamos, pero no aceptamos ser gobernados por Él. Podemos afirmar que Cristo es nuestra vida, pero Cristo como nuestra vida tal vez no sea muy real para nosotros. Esto podría ser simplemente un término, y no una realidad … La vida del Señor Jesús es una vida que gobierna. En toda clase de vida existe un elemento rector, el cual es la ley y regulación de vida. Es posible que tengamos la vida de Cristo en nuestro interior y, aun así, no estemos bajo el gobierno de Su vida. Por tanto, en cierto sentido, es posible que todavía estemos poseídos por muchos demonios. Necesitamos que el Señor Jesús los eche fuera. Entonces estaremos verdaderamente en el reino. El reino es la aprehensión de la realidad de Cristo. Hemos sido trasladados de las tinieblas al reino de Cristo; pero es posible que en nuestro vivir diario carezcamos de la realidad del reino.
Todos aquellos que están en la iglesia también están en el reino de Dios … No obstante, no todos los que están en la iglesia están en la realidad del reino de los cielos, porque no todos ellos son vencedores. Sólo los vencedores en la iglesia están en la realidad del reino de los cielos … Éste incluye solamente a los creyentes que viven una vida celestial y son vencedores.
Aquellos que son disciplinados hoy en la realidad del reino de los cielos son los que reinarán en el futuro en la manifestación del reino de los cielos.
La apariencia del reino de los cielos, la cristiandad, está relacionada con los cristianos nominales; la iglesia y el reino de Dios están relacionados con los que son salvos. La realidad del reino de los cielos y la manifestación del reino de los cielos están relacionadas con los creyentes vencedores. (El reino, págs. 25-26, 532)
Lectura adicional: El reino, caps. 49—50
Himnos # 781
1 Es un ejercicio el reino de Dios,
Pero cuando͜ El regrese será͜ un galardón;
En Su sabiduría nos hace͜ entrenar,
Para cumplir Su plan y justicia͜ afirmar.
2 Nacimos de Dios para con El reinar,
Pero Su͜ entrenamiento nos preparará,
Hasta poder reinar como reyes con El,
Para que Su reinado se pueda͜ ejercer.
3 Debemos al trono sumisos estar,
Restringidos en todo, Su reino honrar;
Para͜ así compartir en Su autoridad,
Y con Cristo sobre las naciones reinar.
4 Debemos ser justos negando el yo,
Tener paz con los hombres y gozo con Dios
En el reino viviendo en su re͡alidad,
Su manifestación se podrá re͡alizar.
5 Entonces el reino con Cristo vendrá,
Su reinado͜ es el premio que El nos dará;
El Señor Su justicia así mantendrá,
Y las huestes del cielo la contemplarán.
6 Por eso gran precio͜ el apóstol pagó,
Por el reino seguro͜ a la meta corrió;
Y por tanto nos pide más fidelidad,
Para en el futuro el reino lograr.
7 Señor, por Tu gracia dese͡amos vivir
En Tu reino͜ entrenados, ganándolo͜ así,
Y ser ejercitados en su re͡alidad,
Para͜ el reino mañana poder disfrutar.
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Punto crucial: Temer a Dios como fuego consumidor, un Dios celoso.
Escritura asignada: Deuteronomio 4:23-24; 7:9-1-18
Lectura asignada: Estudio-vida de Deuteronomio, mensaje 8
Lectura adicional:
CWWL, 1932-1949, Vol. 2, msg. 1, Fearing God and Godliness; CWWL, 1957, Vol. 1, msg. 7, Fearing God and Godliness
Para preguntas de estudio visita: https://www.churchinnyc.org/bible-study/