EL EVANGELIO — Semana 1
Dar fruto y el llamado a predicar el Evangelio
Versículos relacionados
Marcos 16:15, 19-20
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad el evangelio a toda la creación.
19 Así, pues, el Señor Jesús, después de hablarles, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
20 Y ellos salieron y predicaban en todas partes, obrando con ellos el Señor y confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
Mateo 28:18-20
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos *en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden todo cuanto os he mandado; y he aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del siglo.
Romanos 10:14-15
14 ¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien proclame?[文繞圖分隔符號]
15 ¿Y cómo proclamarán si no son enviados? Según está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian las nuevas de cosas buenas!”.
Lectura relacionada
El llamado desde cuatro direcciones
El único mandamiento del Señor a Su partido proclama un llamado desde arriba en los cielos
“Id por todo el mundo y proclamad el evangelio a toda la creación”; “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mr. 16:15; Mt. 28:19; véase también Ro. 10:14-15).
El llamado a predicar el evangelio y salvar personas viene de cuatro direcciones. El primer llamado viene de arriba, de los cielos. Este llamado es según el mandamiento del Señor, quien habló inmediatamente antes de Su ascensión. Aunque el llamado del Señor fue dado mientras Él estaba en la tierra, Su mandamiento nos llega hoy desde los cielos. En cuanto a geografía, Él desea que vayamos por toda la tierra. En cuanto a razas, Él quiere que hagamos discípulos a todas las naciones. Desde el día de Su ascensión, Su llamado desde arriba nunca ha cesado. Por todas las eras siempre ha habido aquellos que escuchan y responden a Su llamado. Han ido a todo lugar bajo el sol para predicar el evangelio. Conforme a Su autoridad soberana, el Señor lleva a cabo cambios entre la humanidad que reflejan las acciones iniciadas por Su llamado. Por ejemplo, el descubrimiento del nuevo mundo por Colón produjo una conexión por mar de este a oeste que permitió que muchos respondieran a Su llamado de ir a todas las naciones en las Américas, África, Asia y las islas del Pacífico, después de la Reforma introducida por Martín Lutero. Como consecuencia, el evangelio de la gracia de Dios ha sido predicado a toda raza. El Señor continuará haciendo Su llamado, con lo cual llamará a algunos a que le lleven el evangelio a los que viven en cada rincón de la tierra. Espero que algunos de nosotros podamos escuchar y responder a Su llamado y vayamos y hagamos discípulos a aquellos que no conocen al Señor.
El espíritu del evangelio produce una actitud apropiada con respecto al evangelio
Cuando predicamos el evangelio, debemos tener el espíritu del evangelio. Cuando nuestro espíritu está lleno de carga, esto se vuelve un poder en nosotros y hace que estemos tan motivados que no podemos hacer otra cosa que predicar el evangelio. Éste es el espíritu del evangelio. Este espíritu hace que estemos deseosos de predicar el evangelio, que seamos consumidos con la predicación del evangelio al punto de que no nos preocupamos por otra cosa y no tememos otra cosa. Por lo único que nos preocupamos es por la predicación del evangelio, y lo único que tememos es que las personas perezcan. Cuando tenemos tal espíritu del evangelio, espontáneamente tenemos una actitud apropiada exteriormente con respecto al evangelio. Deberíamos buscar al Señor y pedirle tal espíritu.
Lectura adicional: Verdades cruciales en las Sagradas Escrituras, vol. 3, cap. 28, p. 505