jueves (Thursday)

Experimentar, disfrutar y expresar a Cristo 4
– Semana 41

 El árbol de la vida

Versículos relacionados
Apocalipsis 2:4-5
4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te has arrepentido.

Colosenses 1:17-18
17 Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él se conservan unidas;
18 y Él es la Cabeza del Cuerpo que es la iglesia; Él es el principio, el Primogénito de entre los muertos, para que en todo Él tenga la preeminencia;

2 Corintios 5:14-15
14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, habiendo juzgado así: que uno murió por todos, por consiguiente todos murieron;
15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió por ellos y resucitó.

Marcos 12:30
30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

Juan 6:63
63 El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida.

Génesis 2:9,16
9 E hizo Jehová Dios brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer, y también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer libremente,

Lectura relacionada
La intención original de Dios era que el hombre comiera del árbol de la vida (Gn. 2:9, 16). A causa de la caída, el camino al árbol de la vida le fue cerrado al hombre (3:22-24). Mediante la redención efectuada por Cristo, el camino por el cual el hombre puede llegar al árbol de la vida, que es Dios mismo en Cristo como vida para el hombre, fue abierto de nuevo (He. 10:19-20). Pero en la degradación de la iglesia, la religión se infiltró con su conocimiento a fin de distraer a los creyentes en Cristo para que no coman a Cristo como árbol de la vida. Así que, el Señor les prometió a los vencedores que, como recompensa, les daría a comer de Sí mismo, el árbol de la vida, en el Paraíso de Dios. Esto los motiva a abandonar la religión y su conocimiento y a regresar al disfrute que tienen de Él. Esta promesa del Señor restaura la iglesia a la intención original de Dios conforme a Su economía. Lo que el Señor quiere que hagan los vencedores es lo que toda la iglesia debería hacer en la economía de Dios. Por causa de la degradación de la iglesia, el Señor llamó a los vencedores a reemplazar a la iglesia en el cumplimiento de la economía de Dios. (La conclusión del Nuevo Testamento, pág. 4375)

Comer del árbol de la vida no sólo constituía la intención original de Dios en cuanto al hombre, sino que también será el resultado eterno de la redención de Dios. Todos los redimidos de Dios disfrutarán del árbol de la vida, el cual es Cristo con todas las riquezas divinas como porción eterna de los redimidos, por la eternidad (Ap. 22:2, 14, 19) … El Señor en Su sabiduría ofreció a Sus creyentes la recompensa de disfrutarlo a Él en el reino venidero, con el fin de animarlos a vencer el conocimiento que distrae propio de la religión, impartido en forma de enseñanzas, y a regresar a disfrutarlo a Él mismo como suministro de vida en la vida de iglesia hoy en día a fin de que la economía de Dios sea cumplida.

Comer el árbol de la vida, esto es, disfrutar a Cristo como nuestro suministro de vida, debe ser el asunto primordial en la vida de iglesia. El contenido de la vida de iglesia depende del disfrute que tenemos de Cristo … Sin embargo, disfrutar a Cristo requiere que nosotros lo amemos con el primer amor. El primer amor nos llevará al árbol de la vida … Cuando nosotros le brindemos al Señor Jesús nuestro primer amor, Él nos dará a comer del árbol de la vida … Amar al Señor con el primer amor, el mejor amor, es darle al Señor el primer lugar en todas las cosas. A fin de darle tal preeminencia, es imprescindible que estemos dispuestos a ser corregidos, ser quebrantados y ser hechos nada, de modo que el Señor disponga de una vía libre en nosotros, a través de nosotros y entre nosotros con miras a la edificación de Su Cuerpo orgánico. Debemos orar: “Oh Señor Jesús, te amo con mi primer amor y te amo con mi mejor amor. Mi primer amor te pertenece. Oh Señor Jesús, con respecto a mi amor, te doy la absoluta prioridad”. Si dejamos nuestro primer amor por el Señor, desaprovecharemos la oportunidad de disfrutar a Cristo y perderemos el testimonio de Jesús; como consecuencia, nos será quitado el candelero. Estas tres cosas —amar al Señor, disfrutarle y ser Su testimonio— van juntas.

Cuando venzamos para regresar a Cristo como nuestro primer amor dándole la preeminencia en todas las maneras posibles y en todas las cosas, disfrutaremos de Él como vida e irradiaremos la luz divina como candelero a fin de mantener el testimonio de Jesús (1:9; 12:17) en nuestra localidad. Testificaremos de la persona de Cristo como Aquel que es Dios y hombre, y también testificaremos de Su vivir humano, Su crucifixión, Su resurrección, Su ascensión, Su descenso y Su segunda manifestación. El resplandor de la luz es un testimonio. En todo aspecto de nuestra vida diaria debemos resplandecer irradiando a Cristo. Este resplandor es el resplandor del candelero. Necesitamos el amor, la vida, la luz y el candelero. Entonces seremos recompensados por el Señor con lo que hemos vivido en Él y con lo que somos en Él. (La conclusión del Nuevo Testamento, págs. 4375-4376)

Lectura adicional: La conclusión del Nuevo Testamento, mensaje 409; Los vencedores, caps. 2—3; Los grupos vitales, cap. 11

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