jueves (Thursday)

ESTUDIO DE CRISTALIZACIÓN DE 1 Y 2 SAMUEL– Semana 12

Principios espirituales, lecciones de vida
y advertencias santas
respecto al disfrute de la buena tierra
según son vistos en las cinco figuras principales
en 1 y 2 Samuel

1 Samuel 15:23
23 Porque la rebelión es como pecado de adivinación, / y la insubordinación, como la idolatría y los terafines. / Por cuanto has rechazado la palabra de Jehová, / Él también te ha rechazado para que no seas rey.

Gálatas 5:24
24 Pero los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias.

Mateo 16:24
24 Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

1 Samuel 15:22
22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en holocaustos y sacrificios, / como en que se obedezca la voz de Jehová? / He aquí, el obedecer es mejor que los sacrificios, / y el prestar atención, que la grosura de los carneros.
1 Samuel 15:24-26
24 Entonces Saúl dijo a Samuel: He pecado; pues he transgredido el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y obedecí la voz de ellos.
25 Ahora, pues, te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que adore a Jehová.
26 Pero Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo, porque has rechazado la palabra de Jehová, y Jehová te ha rechazado para que no seas rey sobre Israel.

Romanos 8:13
13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; mas si por el Espíritu hacéis morir los hábitos del cuerpo, viviréis.

Filipenses 2:3
3 Nada hagáis por ambición egoísta o por vanagloria; antes bien con una mentalidad humilde, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo;

Gálatas 5:25
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

<< SEMANA 12 – DIA 4 >>

Saúl fue escogido por Dios y ungido por Samuel para ser el rey de Israel (1 S. 9:17; 10:1, 24).

Saúl desobedeció la palabra de Dios por lo menos en dos ocasiones, así que perdió su reinado y su reino (13:13-14; 15:19, 23; 28:17-19). Cuando Saúl desobedeció a Dios en el capítulo 15, en realidad se rebeló contra Él. Por ello, en ese capítulo Samuel le dijo a Saúl: “La rebelión es como pecado de adivinación, / y la insubordinación, como la idolatría y los terafines” (v. 23a). Practicar la adivinación consiste en ponerse en contacto con espíritus malignos, algo totalmente contrario al principio rector de Dios. Lo que Saúl hizo al rebelarse contra Dios era semejante al pecado de adivinación. Saúl no estuvo subordinado a Dios y, de hecho, llegó a ser un enemigo de Dios. Como resultado de esto, perdió su reinado.

Lectura para hoy

Del trágico final de Saúl podemos aprender muchas cosas respecto a la economía de Dios. La tragedia que Saúl sufrió se debió completamente a que su relación con la economía de Dios no era la apropiada. Dios llevaba a cabo Su economía sobre la tierra e introdujo a Saúl en dicha economía. En lugar de participar en la economía de Dios y cooperar con la misma, Saúl fue egoísta. Dios quería edificar Su reino entre Su pueblo escogido, pero Saúl usurpó el reino de Dios a fin de edificar su propia monarquía … Saúl, inmediatamente después de ser designado como rey, se llenó de ideas acerca del reinado, incluyendo la manera en que su hijo lo sucedería (1 S. 20:31). En esto, Saúl fue egoísta y se equivocó rotundamente.

Al final, Dios desechó a Saúl y lo eliminó, quitándole el reino [cfr. 15:28] … Debido a que fue rechazado por Dios, Saúl se quedó solo, como un huérfano, sin nadie que le ayudase cuando le sobrevinieron los problemas. Aunque David era el combatiente más hábil y experimentado, no le fue de utilidad a Saúl, debido al egoísmo y envidia de Saúl. De hecho, debido a que Saúl quería matarlo, David se vio obligado a ir al país que era el principal enemigo de Israel (27:1-2).

Cuando los filisteos juntaban sus campamentos para combatir contra Israel, David, quien era el guardaespaldas personal del rey Aquis, se encontraba en un dilema muy grande, pues tenía que unirse a los filisteos para combatir contra Israel. Esto fue provocado por el egoísmo de Saúl. El pueblo de Israel sufrió una derrota y sufrió una terrible matanza también debido al egoísmo de Saúl. Pero Dios, en Su soberanía, intervino para tratar con Saúl y rescatar a David de su dilema.

Debemos meditar en cada aspecto de este relato, pues presenta algunas lecciones que necesitamos aprender. Primero, de esta historia, de este ejemplo, debemos aprender la lección de crucificar nuestra carne. Luego, debemos aprender a condenar nuestro egoísmo: nuestros propios intereses y beneficio personal. Saúl era totalmente influido por su yo, y de su trágico final debemos aprender a negarnos a nuestro yo. Como dijo el Señor Jesús, si queremos seguirlo a Él, debemos negarnos al yo y tomar nuestra cruz (Mt. 16:24).

El relato del trágico final de Saúl es una advertencia enfática para todo el que sirve en el reino de Dios de no realizar una obra separada dentro del reino de Dios ni abusar de cualquier cosa que pertenezca al reino. En el recobro del Señor debemos estar con temor y temblor, y laborar siempre en pro del reino de Dios y no llevar a cabo nuestra propia obra.

El trágico final de Saúl debe advertirnos a no jugar con Dios … Todos estamos aquí para edificar el reino, el Cuerpo de Cristo … No importa dónde estemos, tenemos una sola obra. No debemos ser el Saúl de hoy, al considerar únicamente la obra de nuestra región y procurar edificar una monarquía para nosotros mismos.

Lectura Corporativa: “El árbol de la vida”; Capitulo 8 – Secciones: EL SEÑOR COMO EL FUEGO QUE JUZGA, EL AIRE QUE SE PUEDE RESPIRAR,

Y EL AGUA QUE CORRE

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