NOÉ, DANIEL Y JOB:
MODELOS DE QUIENES LLEVAN UNA VIDA VENCEDORA
EN LA LÍNEA DE LA VIDA
PARA CUMPLIR LA ECONOMÍA DE DIOS – Semana 5
La intención de Dios con respecto a Job:
que un buen hombre llegue a ser un Dios-hombre
Versículos relacionados
1 Timoteo 6:11
11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre.
2 Timoteo 3:17
17 a fin de que el hombre de Dios sea cabal, enteramente equipado para toda buena obra.
Efesios 3:17-19, 20-21
17 para que Cristo haga Su hogar en vuestros corazones por medio de la fe, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
18 seáis plenamente capaces de aprehender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la altura y la profundidad,
19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
20 Ahora bien, a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o pensamos, según el poder que actúa en nosotros,
21 a Él sea gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.
2 Timoteo 2:21
21 Así que, si alguno se limpia de éstos, será un vaso para honra, santificado, útil al dueño, y dispuesto para toda buena obra.
Hebreos 13:21
21 os perfeccione en toda obra buena para que hagáis Su voluntad, haciendo Él en nosotros lo que es agradable delante de Él por medio de Jesucristo; a Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura relacionada
Por un lado, Job reconoció que él estaba podrido, que se desharía [Job 13:28]; por otro, Job insistió en que no había errado en nada. Puesto que se daba cuenta de que Dios vigilaba todas sus sendas y había trazado límites para las plantas de sus pies (v. 27), Job quería que Dios le explicara la situación en la que se encontraba.
Es imprescindible que veamos la economía eterna de Dios, que es la intención eterna de Dios junto con el deseo de Su corazón de impartirse —en Su Trinidad Divina como el Padre en el Hijo por el Espíritu— en Su pueblo escogido a fin de ser su vida y naturaleza para que ellos sean igual a Él con miras a la plenitud de Dios, Su expresión.
La economía de Dios es el plan de Dios, lo dispuesto por Él, a fin de impartirse Él mismo —en Su elemento, Su vida, Su naturaleza, Sus atributos y todo cuanto Él ha conseguido y logrado— en Su pueblo escogido, a fin de que éste pueda ser reedificado al forjarse en ellos la esencia divina hallada en el elemento divino que procede de la fuente divina y, así, este pueblo llegue a ser una entidad divina. Antes de recibir la impartición de Dios, éramos meramente humanos. Pero después que Dios nos reedifique forjando en nuestro ser la constitución divina, nosotros, al igual que el Señor Jesús, llegamos a ser divinamente humanos y humanamente divinos … Puesto que fuimos regenerados por Cristo, formamos parte de Él, y ahora somos iguales a Él, esto es: divinamente humanos y humanamente divinos. (Estudio-vida de Job, págs. 57-58)
Las personas que han sido regeneradas, las cuales son divinamente humanas y humanamente divinas, espontáneamente constituyen un organismo, el Cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia de Dios como nuevo hombre en la nueva creación de Dios con la finalidad de que Dios lleve a cabo Su nueva “ocupación”, a saber, edificar el Cuerpo de Cristo con miras a producir la plenitud, la expresión, del Dios Triuno. Esta plenitud, como organismo del Dios Triuno, alcanzará su consumación en la Nueva Jerusalén. La Biblia comienza con Dios en Su creación como el inicio, y concluye con la Nueva Jerusalén, la cual es la mezcla del Dios Triuno con Su pueblo tripartito que ha sido escogido, redimido, regenerado, transformado, conformado y glorificado. Así pues, la Nueva Jerusalén es una constitución compuesta de Dios con el hombre a fin de que Dios sea expresado por la eternidad.
Cristo no solamente es el centro de toda la Biblia, sino también la centralidad y universalidad de la economía de Dios. Al realizarse esta economía, Cristo se encarnó, fue a la cruz para pasar por la crucifixión, surgió de la muerte y entró en resurrección; luego, en resurrección Él fue engendrado de Dios para ser el Hijo primogénito de Dios y, como postrer Adán, llegó a ser el Espíritu vivificante para regenerar a todos Sus creyentes y hacerlos igual a Él en vida y naturaleza a fin de que llegasen a ser Sus hermanos e hijos de Dios. Estos hijos conjuntamente con el Hijo primogénito de Dios llegan a ser el nuevo hombre, en el cual Cristo es la Cabeza y la iglesia es Su Cuerpo, a fin de llevar a cabo el propósito eterno de Dios que halla su consumación en la Nueva Jerusalén.
Si vemos esta revelación respecto a la economía de Dios, podremos entender el libro de Job. Job padeció al ser despojado y consumido por Dios, pero no llegó a entender qué estaba sucediendo con él … Él sabía que Dios tenía un propósito en todo esto, pero no sabía en qué consistía dicho propósito.
El contenido principal del Nuevo Testamento es que el Dios Triuno tiene una economía eterna conforme a Su beneplácito, la cual consiste en impartirse —en Su vida y Su naturaleza— a Su pueblo escogido y redimido a fin de hacerlos a todos ellos igual a Él en vida y naturaleza, para hacerlos Su duplicación que habrá de expresarlo. Esta expresión corporativa alcanzará su consumación en la Nueva Jerusalén. Por tanto, la Nueva Jerusalén es simplemente la encarnación de Dios agrandada, aumentada, la cual llega a su plena consumación, o sea, la plenitud del Dios Triuno para que Él se exprese en Su divinidad mezclada con la humanidad. Éste es el contenido del Nuevo Testamento, y ésta es la respuesta requerida por Job. Ésta es la respuesta de Dios con respecto al propósito de los sufrimientos de Job. (Estudio-vida de Job, págs. 58-59, 64)
Lectura adicional: Estudio-vida de Job, mensaje 12