Experimentar, disfrutar y expresar a Cristo 4
– Semana 48
Cristo viene con recompensa y castigo,
una lámpara que alumbra en lugar oscuro
y Cristo se aparece privadamente
a Sus vencedores como estrella de la mañana
Versículos relacionados
Apocalipsis 22:12
12 He aquí Yo vengo pronto, y Mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
Mateo 16:27
27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.
Apocalipsis 3:11
11 Yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Apocalipsis 22:7, 16
7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este rollo.
16 Yo Jesús he enviado Mi ángel con este testimonio para las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
1 Corintios 3:7-9
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
8 Ahora bien, el que planta y el que riega uno son; pero cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propia labor.
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
Lectura relacionada
En Apocalipsis 22:12 la palabra griega traducida “galardón” significa “pago”. Cuando el Señor venga, este galardón será entregado a cada uno de los creyentes en el tribunal de Cristo después que sean arrebatados
.Cuando Él venga nuevamente para tomar posesión del reino, el Señor recompensará o castigará a todos los Suyos. Algunos recibirán Su castigo debido a que cuando el Señor dice: “Mi galardón conmigo”, está implícito que no sólo habrá un galardón, sino también un castigo. En concordancia con esto, en Apocalipsis 22:7 el Señor declaró: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este rollo”. Aquel que guarda las palabras de la profecía contenida en Apocalipsis es bienaventurado porque recibirá un galardón. La recompensa que recibamos en aquel día está estrechamente relacionada con la actitud que tengamos en la actualidad. En 1 Corintios 3:8 se nos dice que seremos recompensados conforme a nuestra labor. En Mateo 16:27 el Señor Jesús dijo que a Su regreso Él nos recompensará conforme a nuestros hechos. La salvación eterna no tiene nada que ver con nuestras obras, pero la recompensa del reino será dada íntegramente en conformidad con las obras que hayamos hecho por la vida del Señor después de haber sido salvos. (La conclusión del Nuevo Testamento, pág. 4684)
Toda persona salva comparecerá ante el tribunal de Cristo para que cada una reciba por las cosas hechas por medio del cuerpo, según lo que haya practicado, sea bueno o sea malo; los que practicaron el bien recibirán recompensa, y quienes practicaron el mal recibirán castigo (2 Co. 5:10) … A esto se debe que incluso el apóstol Pablo dice que él no atrevía a examinarse a sí mismo, sino que era el Señor quien lo examinaba (1 Co. 4:3-4; cfr. v. 5).
Al vivir en la tierra no basta con meramente tener una conciencia libre de ofensa; el Señor todavía tiene que juzgar la manera en que le servimos. Según Mateo 25, podríamos no haber recibido dos talentos ni cinco, pero todos hemos recibido por lo menos un talento, por lo menos un don espiritual, de parte del Señor. No podemos decir que no somos salvos, ni tampoco que no tenemos la vida del Señor o que no tenemos el Espíritu Santo … Como resultado de haber recibido estas cosas, tenemos por lo menos un talento, y tenemos que usar dicho talento apropiadamente y lograr cierta ganancia para el Señor (vs. 14-30).
La Biblia muestra que después que aquel que había recibido cinco talentos ganó otros cinco, su señor le dijo: “Bien hecho, esclavo bueno y fiel … entra en el gozo de tu señor” (v. 23). Aquel que recibió dos talentos igualmente ganó otros dos. Ambos sirvieron a su señor fielmente y usaron sus dones al máximo. Asimismo, cuando nosotros usemos la vida, el Espíritu Santo y el talento que recibimos del Señor, habrá un resultado cabal.
Jamás debiéramos pensar que una vez que hemos sido salvos, ya no tendremos ningún problema … En realidad, la manera en que servimos y laboramos para el Señor después de haber sido salvos es un asunto que reviste gran importancia. En 1 Corintios 3 Pablo dice: “Cada uno mire cómo sobreedifica” (v. 10b). Esto significa que todos tenemos que considerar nuestra obra. Podríamos estar edificando con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, hierba u hojarasca. Un día la naturaleza de la obra que realizamos en nuestro servicio al Señor será puesta a prueba por el fuego … Únicamente la obra que es oro, plata y piedras preciosas permanecerá. Por consiguiente, Pablo dice: “Si permanece la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa” (v. 14). Además de la salvación, también está el asunto de la recompensa … El asunto de la salvación ya fue resuelto, pero el asunto de la recompensa es una cuestión que todavía no ha sido resuelta; esto depende de cómo hayamos servido al Señor después de haber sido salvos. (La conclusión del Nuevo Testamento, págs. 4684-4686)
Lectura adicional: La recompensa y el castigo, caps. 4—6