lunes (Monday)

Experimentar, disfrutar y expresar a Cristo 4
– Semana 39

Cristo como Hijo del Hombre anda
en medio de los candeleros de oro

Versículos relacionados
Efesios 4:3
3
diligentes en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

Mateo 18:20
20
Porque donde están dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.

Salmos 133:1-3
1
¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es / habitar los hermanos en unidad!
2 Es como el aceite fino sobre la cabeza, / el cual descendió sobre la barba, / la barba de Aarón, / que bajó hasta el borde de sus vestiduras;
3 como el rocío del Hermón / que descendió sobre los montes de Sion. / Porque allí ordenó Jehová la bendición: / la vida para siempre.

Juan 17:11, 21-23
11
Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el cual me has dado, para que sean uno, así como Nosotros.
21 para que todos sean uno; como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste.
22 La gloria que me diste, Yo les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno.
23 Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a Mí me has amado.

Lectura relacionada
El capítulo 12 de Deuteronomio corresponde con la revelación contenida en el Nuevo Testamento en por lo menos cuatro aspectos.

Primero, … el pueblo de Dios debería ser siempre uno. Con el fin de mantener la unidad de los hijos de Israel, Dios no permitió que cada tribu tuviera su propio centro de adoración … Dios, en Su sabiduría, no permitió que Su pueblo hiciera las cosas según su propia elección o preferencia, sino que les exigió que aceptaran lo que Él ya había escogido y vinieran tres veces al año a un solo centro de adoración, aun cuando viajar a ese lugar fuera inconveniente para muchos de ellos.

Muchos prefieren hacer las cosas a su manera en lugar de tomar el camino establecido por Dios … Todas las denominaciones son conforme a las preferencias humanas … El recobro del Señor guarda relación con volver al camino dispuesto por Dios según Sus preferencias. (Estudio-vida de Deuteronomio, págs. 77-78)

En segundo lugar, … la manera en que Dios mantiene la unidad de Su pueblo consiste en escoger un lugar específico para poner allí Su nombre, el único nombre … Hoy en día los cristianos deberían reunirse en un solo nombre, el nombre del Señor Jesús (Mt. 18:20). Sin embargo, los cristianos están acostumbrados a reunirse en otros nombres, tales como bautista, presbiteriano, episcopal, luterano y metodista.

Según la tipología hallada en Deuteronomio 12, reunirse en un nombre que no sea el único nombre del Señor es algo sumamente grave. Con respecto a nuestra adoración, tener otros nombres es una abominación; esto es cometer fornicación espiritual. Nosotros somos el complemento de Cristo, Su esposa. Puesto que somos Su complemento, no deberíamos tener otro nombre que no sea el de Él … Así como una esposa debería llevar el nombre de su esposo, no el nombre de ningún otro hombre, también nosotros, los creyentes en Cristo, deberíamos llevar únicamente Su nombre y no ningún otro.

En tercer lugar, tanto Deuteronomio 12 como el Nuevo Testamento revelan que el lugar que Dios escogió para que lo adoremos es el lugar de Su habitación … Según Efesios 2:22, la habitación de Dios, Su morada, está en nuestro espíritu … Si nos reunimos bajo el nombre de Cristo, pero en lugar de ejercitar nuestro espíritu permanecemos en nuestra mente natural o, peor aún, en nuestra carne, no estaremos en la habitación de Dios. Al reunirnos para adorar a Dios mediante el disfrute de Cristo, debemos reunirnos en el nombre de Cristo y debemos estar en el espíritu. De lo contrario, perderemos el terreno apropiado de la iglesia.

En todo lo relacionado con la adoración a Dios, necesitamos ejercitar nuestro espíritu. Siempre que cantemos, deberíamos cantar con nuestro espíritu. Siempre que alabemos, deberíamos alabar con nuestro espíritu. Siempre que hablemos, deberíamos hablar con nuestro espíritu. Si hacemos esto, la reunión se efectuará en la habitación de Dios.

Cuarto, en Deuteronomio 12 y en el Nuevo Testamento encontramos el altar, que es la cruz … Lo que Pablo dice en 1 Corintios 2:2 muestra la importancia de este asunto. “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”.

A la entrada de la iglesia está la cruz, y todo el que desee entrar en la iglesia debe experimentar la cruz y ser crucificado. Experimentar la cruz equivale a ser desechados, anulados, reducidos a nada. En la iglesia sólo debería haber Cristo, no nosotros. ¿Dónde deberíamos estar nosotros? Deberíamos estar en la cruz. Esto significa que no deberíamos introducir a la iglesia nada que pertenezca al viejo hombre, la carne, el yo ni a la vida natural. Cuando estamos en la cruz, estamos verdaderamente en el espíritu.

Mientras nos preparamos para venir a la reunión, podemos orar: “Señor, si aún tengo algo relacionado con la carne, el yo y la vida natural, te pido que me perdones y que elimines estas cosas por la cruz. Señor, necesito ser aniquilado por la cruz, y luego, ser ungido contigo mismo”. Si todos venimos a la reunión de esta manera, nos reuniremos en el nombre de Cristo, nos reuniremos en la habitación de Dios y nos reuniremos bajo la aplicación de la cruz. (Estudio-vida de Deuteronomio, págs. 78-80)

Lectura adicional: Estudio-vida de Deuteronomio, mensajes 10—11

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