LOS CREYENTES (1) – Semana 2
La vida eterna: la vida de Dios
con la naturaleza divina,
el Dios Triuno es la estructura de la Biblia
y el Dios escondido, un Dios que se esconde
Versículos relacionados
Juan 1:4
4 En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 10:10
10 El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 11:25
25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá
1 Juan 5:11-12
11 Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Juan 14:6
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la realidad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.
1 Juan 1:1-2
1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocantes a la Palabra de vida
2 (y la vida fue manifestada, y hemos visto y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);
Lectura relacionada
La vida eterna es un gran tema en la Biblia; es la bendición más grande que Dios nos da en Su salvación. El hecho de obtener la vida eterna y disfrutar las bendiciones de la vida eterna puede dividirse en tres periodos diferentes. El primer periodo conlleva obtener la vida eterna en esta era, el segundo periodo conlleva obtener la vida eterna en la era venidera y el tercer periodo conlleva el disfrute de la vida eterna en la eternidad.
Obtenemos la vida eterna en esta era cuando creemos. Cuando creemos en el Señor en esta era, obtenemos la vida eterna. No tenemos que esperar por la siguiente era o la eternidad para obtenerla.
Muchos malentienden y piensan que la vida eterna conlleva una bendición en la eternidad. De hecho, la Biblia muestra que la vida eterna no es una bendición en la eternidad; más bien, es la vida de eternidad. Esta vida eterna era desde el principio [1 Jn. 1:1]. Únicamente la vida de Dios era desde el principio. Por tanto, la vida eterna es simplemente la vida de Dios, la cual existió antes de que el universo y el tiempo comenzaran. (Verdades cruciales en las Santas Escrituras, t. 1, pág. 154)
La vida eterna es la vida de Dios, porque Dios es eterno [1 Jn. 1:2] … Dios es eterno, sin principio y sin fin, así que Su vida también es eterna, sin principio y sin fin. La vida de Dios, la cual no tiene principio y no tiene fin, es la vida eterna.
El Hijo de Dios es Dios encarnado, Dios mismo corporificado en Su Hijo; por tanto, la vida de Dios también está en Su Hijo [5:11-12]. Esta vida, la cual está en el Hijo de Dios, es la vida eterna.
El Señor Jesús encarnado es el Hijo de Dios, así que la vida de Dios, la vida eterna, está en Él [Jn. 1:4]. Cuando lo recibimos y lo obtenemos a Él, también obtenemos la vida eterna que está en Él.
Dios considera que Su vida, la vida eterna, es una dádiva dada a nosotros gratuitamente en el Señor Jesús [Ro. 6:23]. No necesitamos pagar por ella; siempre y cuando la recibamos, la obtendremos.
Puesto que la vida eterna, la vida de Dios, fue dada a nosotros por Dios, es una dádiva de Dios —no una recompensa— para nosotros [1 Jn. 5:11].
Dios nos ama y nos da Su vida, la vida eterna —la cual está en Su Hijo —, para que la recibamos [Jn. 3:16]. La manera de recibir la vida eterna es creer en Su Hijo. Tan pronto creemos en Su Hijo y recibimos a Su Hijo por fe, obtenemos la vida eterna que está en el Hijo.
Puesto que la vida eterna de Dios que está en Su Hijo es una dádiva, tan pronto creemos en Su Hijo y obtenemos a Su Hijo, espontáneamente obtenemos la vida eterna que está en Su Hijo [v. 36].
Cuando oímos la palabra del Señor, el evangelio, y creemos en Él, inmediatamente tenemos vida eterna [5:24]. Muchos piensan que aunque ahora creemos en el Señor, no obtenemos la vida eterna sino hasta algún tiempo en el futuro. Ellos no se dan cuenta de que no existe el elemento del tiempo entre las palabras cree y tiene … Tan pronto creemos en el Señor, tenemos vida eterna. Después de creer no tenemos que esperar, ni siquiera por el más mínimo momento, para obtener la vida eterna. No hay necesidad de esperar por lo que se nos da inmediatamente.
En el cristianismo muchos piensan y sugieren que aquellos que creen en el Señor no pueden saber si tienen la vida eterna en la era presente o no. Sin embargo, 1 Juan 5:13 claramente dice que la Palabra de Dios, la Biblia, nos capacita para saber que tenemos la vida eterna.
Puesto que la vida que obtuvimos es eterna, jamás pereceremos. La naturaleza eterna de esta vida nos asegura que nunca pereceremos. Además, una vez que tenemos la vida eterna, estamos en las manos del Señor y del Padre, así que nadie puede arrebatarnos de allí [Jn. 10:28-29]. Tenemos la vida eterna de Dios que nos sostiene interiormente, y tenemos las manos del Señor y del Padre que nos protegen exteriormente. ¿Cómo podemos perecer? (Verdades cruciales en las Santas Escrituras, t. 1, págs. 154-156)
Lectura adicional: Verdades cruciales en las Santas Escrituras, t. 1, cap. 12