miércoles (Wednesday)

LOS CREYENTES (1) – Semana 2

La vida eterna: la vida de Dios
con la naturaleza divina,
el Dios Triuno es la estructura de la Biblia
y el Dios escondido,
un Dios que se esconde

Versículos relacionados
Juan 4:14
14 mas el que beba del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que brote para vida eterna.

Apocalipsis 21:6
6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed, Yo le daré gratuitamente del manantial del agua de la vida.

Apocalipsis 22:14
14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

2 Pedro 1:3-4
3 ya que Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, mediante el pleno conocimiento de Aquel que nos llamó por Su propia gloria y virtud,
4 por medio de las cuales Él nos ha concedido preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

1 Juan 1:5
5 Y éste es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es luz, y en Él no hay ningunas tinieblas.

1 Juan 4:8
8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

1 Juan 4:16
16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Lectura relacionada
Una vez creemos y obtenemos la vida del Señor, nuestros nombres son inscritos en el libro de la vida [Ap. 3:5]. La vida del Señor es la vida eterna, así que si obtenemos la vida eterna del Señor, jamás pereceremos (Jn. 10:28) … Obtener la vida eterna por fe y jamás perecer en la eternidad no tienen como requisito que nosotros venzamos; pero la promesa del Señor respecto a no borrar nuestros nombres del libro de la vida tiene como requisito que nosotros venzamos. Por tanto, Apocalipsis 3:5 tiene que ver con el asunto de la recompensa, y no con el don de gracia. Un don es dado gratuitamente, pero una recompensa tiene requisitos. Puesto que esto es una recompensa, guarda relación con el reino milenario. Con respecto a la salvación eterna, ninguna persona salva puede perecer; con respecto a la recompensa del reino milenario, sólo los vencedores disfrutarán la bendición de tener sus nombres en el libro de la vida durante el reino milenario … El don es gratis; la recompensa se gana. (Verdades cruciales en las Santas Escrituras, t. 1, pág. 159)

El disfrute de la vida eterna en la eternidad en el cielo nuevo y la tierra nueva es el disfrute pleno de la salvación efectuada por Dios, de la cual participarán todos los que han sido salvos en la eternidad.

El agua que el Señor da es Su vida. Esta vida será una fuente de agua en nosotros, que brota y fluye desde nosotros para vida eterna [Jn. 4:14]. Por tanto, disfrutaremos la bendición de la vida eterna en la eternidad.

La bendición plena de la salvación que Dios efectúa es la Nueva Jerusalén venidera, la cual es dada a todos los que han sido salvos para su disfrute en la eternidad. Todos aquellos que tienen la vida eterna del Señor y cuyos nombres han sido inscritos en el libro de la vida del Cordero participarán en esta bendición [Ap. 21:27].

Todos aquellos que han sido salvos disfrutarán las bendiciones de la vida eterna en la Nueva Jerusalén, y una de estas bendiciones será el agua de la vida [v. 6; 22:1]… Todos aquellos que han sido salvos beberán eternamente de esta agua de la vida y disfrutarán eternamente de la vida que vive para siempre, la vida de Dios.

Todos aquellos que han sido salvos disfrutarán las bendiciones de la Nueva Jerusalén, las cuales incluyen otra bendición: el árbol de la vida [v. 14] … En la eternidad futura disfrutaremos la vida que vive para siempre, la vida de Dios, la cual causará que nunca tengamos hambre ni sed.

En esta era obtenemos la vida eterna tan pronto creemos. Después de obtener la vida eterna, podemos disfrutarla y vivir por ella. Si vivimos para el Señor hoy en día por el poder de esta vida eterna, seremos vencedores. Luego, durante la era del reino venidero reinaremos en vida junto con el Señor, disfrutaremos la gloria de la vida y tendremos un sabor anticipado de las bendiciones de la eternidad. Finalmente, cuando la eternidad llegue, nosotros —quienes hemos recibido la vida eterna mediante la salvación— disfrutaremos las bendiciones de la vida eterna en la Nueva Jerusalén por la eternidad. (Verdades cruciales en las Santas Escrituras, t. 1, págs. 159-161)

En 2 Pedro 1:4 se nos habla de ser “participantes de la naturaleza divina” … Como aquellos que hemos recibido una fe igualmente preciosa, los creyentes en Cristo debemos ser participantes de la naturaleza divina.

La naturaleza divina se refiere a lo que Dios es, es decir, las riquezas, los elementos y los constituyentes del ser mismo de Dios (Jn. 4:24; 1 Jn. 1:5; 4:8, 16). La naturaleza divina, que principalmente se refiere a la constitución de la vida divina, la constitución de Dios, se halla constituida con el Espíritu, el amor y la luz. La vida divina y la naturaleza divina son inseparables; la naturaleza divina es la sustancia de la vida divina y está dentro de la vida divina (1:1-2; 5:11-13). Por ser hijos de Dios, somos Dios-hombres, nacidos de Dios, que poseemos la vida y naturaleza de Dios y que pertenecemos a la especie de Dios (3:1; Jn. 1:12-13) … Debido a que la naturaleza divina está en la vida divina, la vida divina con la cual nacimos de nuevo posee la naturaleza divina dentro de ella (3:3, 5-6, 15). Todo el que cree en el Hijo de Dios es nacido de Dios y tiene derecho a ser un hijo de Dios; por tanto, un creyente tiene derecho a participar, a disfrutar, de la naturaleza de Dios (1:12-13). (La conclusión del Nuevo Testamento, pág. 4119)

Lectura adicional: La conclusión del Nuevo Testamento, mensaje 389

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