Aspectos cruciales de Mateo 5-7 – Semana 8
Buscar primeramente el reino de Dios
y Su justicia
Versículos relacionados
2 Timoteo 4:8
8 Y desde ahora me está guardada la corona de justicia, con la cual me recompensará el Señor, Juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan amado Su manifestación.
1 Corintios 9:25
25 Todo aquel que compite en los juegos, en todo ejerce dominio propio; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
Mateo 16:27
27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.
Apocalipsis 22:12-14
12 He aquí Yo vengo pronto, y Mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
13 Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.
Lectura relacionada
La corona, un símbolo de gloria, es dada como premio, además de la salvación del Señor, al corredor que triunfa en la carrera (1 Co. 9:25). En contraste con la salvación, que proviene de la gracia y se recibe por fe (Ef. 2:5, 8-9), este premio no proviene de la gracia ni se recibe por fe, sino que proviene de la justicia a través de las obras (Mt. 16:27; Ap. 22:12; 2 Co. 5:10). Los creyentes serán recompensados con dicho premio no según la gracia del Señor, sino según Su justicia. Por tanto, ésta es la corona de justicia. El que recompensa es el Señor como Juez justo. Pablo estaba seguro de que tal premio estaba reservado para él y de que lo recibiría por recompensa el día de la segunda manifestación del Señor.
La manifestación del Señor, Su regreso, es una advertencia, un ánimo y un incentivo para nosotros. Debemos amarla y esperarla con anhelo y gozo. (La conclusión del Nuevo Testamento, pág. 3856)
No muchos creyentes comprenden que al regresar el Señor Jesús, no vendrá como Dios misericordioso ni como Salvador lleno de gracia, sino como Juez justo … Tenemos que proclamar el hecho de que al regresar, el Señor será el Juez de todos, tanto de los creyentes como de los incrédulos. Según Mateo 25, todos los siervos del Señor tendrán que rendirle cuentas a Él. El Señor les dirá: “Bien hecho, esclavo bueno y fiel” (v. 21), o les dirá: “Esclavo malo y perezoso” (v. 26). En Su justicia el Señor decidirá si hemos de recibir una recompensa o no.
En 2 Timoteo 4:18 Pablo declara: “El Señor me librará de toda obra mala, y me salvará para Su reino celestial. A Él sea gloria por los siglos de los siglos”. Aquí, toda obra mala se refiere principalmente a la persecución desatada por los hombres, la cual generalmente se origina en la maldad de Satanás (Mt. 6:13).
El hecho de que Pablo fuese librado de toda obra mala incluyó su muerte como mártir. Puesto que al morir como mártir Pablo fue introducido en el reino celestial, esto fue para él una liberación. En ninguna otra ocasión el Señor se imparte en una medida tan grande en los creyentes como durante el tiempo en que ellos padecen como mártires. Siempre que los creyentes padecen persecución, enfrentan aflicciones e, incluso, mueren como mártires a causa de su amor por el Señor, el Señor se infunde en ellos y les imparte Sus riquezas a fin de que sean fortalecidos para vencer y sean librados de toda obra mala. Tal liberación es aquello en lo cual los creyentes deben creer, esperar y experimentar, y también es lo que al Señor le agrada darnos.
El reino celestial es “el reino de su Padre” (13:43), “el reino de Mi Padre” (26:29), “el reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5) y “el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 P. 1:11), que será una recompensa para los santos vencedores. Esto equivale a la corona de justicia mencionada en 2 Timoteo 4:8, y es un incentivo para que los creyentes corran la carrera celestial … Pablo tenía la certeza suficiente como para hacer la triunfante proclamación de que sería salvo al grado de ser introducido en este reino celestial.
Pablo sabía que habría de morir como mártir … y que sería rechazado, puesto a muerte y raído del reino terrenal; no obstante, él también tenía la certeza de que el Señor habría de librarlo introduciéndolo en el imperio celestial, el reino celestial. Por tanto, él murió como mártir sin experimentar un rescate milagroso. Los pensamientos de Pablo no incluían que ocurriera algo milagroso; más bien, sus pensamientos estaban saturados de la realidad espiritual y divina. Por ser seguidores del Señor Jesús, no debiéramos esperar que el Señor haga algo milagroso por nosotros; pero tenemos pleno derecho a pedir que el Señor realice cosas espirituales, divinas y celestiales por nosotros. (La conclusión del Nuevo Testamento, págs. 3856-3858)
Lectura adicional: Estudio-vida de Romanos, mensaje 57
Lectura adicional: Estudio-vida de Mateo, mensaje 22
Himno, #14
1 Por Tu justicia, Padre Dios,
Te alabamos a una voz
Testificando aquí:
El Juez de todos eres Tú,
Sólo en Tu ser hay rectitud,
No hay error en Ti.
2 Oh Padre santo, justo Dios,
Tu rectitud al trono dio
Un fundamento fiel.
Por Tu justicia reinan ya
En Cristo gracia divinal
Y paz en nuestro ser.
3 Por Tu justicia Él murió,
Así Tu Hijo nos ganó,
La redención compró.
Al aplicar tal redención
En Cristo hallamos salvación;
Él nos justificó.
4 Para mostrar Tu rectitud
En el pasado diste Tú
Perdón al vil mortal.
Por Tu justicia exhibes hoy
La remisión al pecador
En nuestra era actual.
5 Tú juzgarás a todo ser,
Tu rectitud se ha de ver
Por Cristo el Señor;
Mas ¿qué de Ti nos moverá?
Tu rectitud nos guardará
Con gracia y amor.
6 Con Tu justicia al reino das
El fundamento de Tu paz,
¡Cuánta armonía allí!
Se llenarán de rectitud
Los cielos y la tierra, Tú
Lo prometiste así.