Aspectos cruciales de Mateo 5-7 – Semana 4
Bienaventurados los misericordiosos,
porque se les mostrará misericordia
y recibirán misericordia
Versículos relacionados
Efesios 2:4
4 pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó,
Mateo 9:13
13 Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Mateo 5:7
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia.
Salmos 67:1
1 Dios nos conceda Su favor y nos bendiga; / haga resplandecer Su rostro sobre nosotros; Selah
Lucas 1:78-79
78 por la entrañable misericordia de nuestro Dios, en virtud de la cual nos ha de visitar desde lo alto el sol naciente,
79 para dar luz a los asentados en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.
Lucas 15:20-24
20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente.
21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22 Pero el padre dijo a sus esclavos: Sacad pronto el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y sandalias en sus pies.
23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y regocijémonos;
24 porque este mi hijo estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y ha sido hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Lectura relacionada
La misericordia es el atributo de Dios que llega más lejos. La misericordia va aún más lejos que la gracia. El amor de Dios no llega tan lejos como Su gracia, y Su gracia no llega tan lejos como Su misericordia … Si vengo a usted como su querido amigo y usted me da un regalo, eso es gracia; pero si soy un mendigo pobre e inmundo, incapaz de hacer nada por mí, y usted me da un regalo, eso es misericordia. Este ejemplo sirve para ilustrar el hecho de que la misericordia de Dios llega mucho más lejos que Su gracia. La gracia sólo llega a una situación que corresponda a la gracia; pero la misericordia va mucho más lejos, pues llega a una situación que es deficiente e indigna de recibir gracia. Según nuestra condición natural, estábamos muy lejos de Dios, pues éramos totalmente indignos de recibir Su gracia; únicamente podíamos recibir Su misericordia. (La conclusión del Nuevo Testamento, pág. 102)
La misericordia de Dios no depende de que el hombre se encuentre en una condición buena; más bien, la misericordia de Dios es manifestada cuando el hombre se encuentra en una condición lamentable. Su misericordia llega más lejos que Su gracia.
Es la misericordia de Dios la que llegó hasta nosotros. Ninguno de nosotros estaba en una condición que correspondiera a Su gracia. Estábamos en una condición de extrema deficiencia y muy lamentable, por lo cual era necesaria que la misericordia de Dios llegara hasta nosotros en nuestra condición caída. La misericordia de Dios nos ha introducido en Su gracia. ¡Cuánto necesitamos comprender esto y adorar a Dios por Su misericordia! Incluso ahora, después de ser salvos y tener parte en las riquezas de la vida de Dios, nosotros todavía, en cierto modo, estamos en una condición que requiere que la misericordia de Dios nos alcance. Ésta es la razón por la cual Hebreos 4:16 dice que primero debemos recibir misericordia, y sólo entonces podremos hallar gracia para el oportuno socorro. ¡Oh, cuánto necesitamos de la misericordia de Dios! Debemos estimar como un tesoro Su misericordia tanto como apreciamos Su gracia. Siempre es la misericordia de Dios la que nos hace aptos para participar de Su gracia.
Pablo dice que “no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” [Ro. 9:16]. Nuestro concepto es que aquel que quiere obtendrá lo que quiere obtener y que aquel que corre logrará aquello en pos de lo cual corre. Si éste es el caso, entonces la elección de Dios sería determinada por nuestro esfuerzo y labor … Por el contrario, la elección de Dios es efectuada por el Dios que tiene misericordia. No es necesario querer ni correr, pues Dios tiene misericordia de nosotros. Si conocemos la misericordia de Dios, no pondremos nuestra confianza en nuestros esfuerzos; tampoco nos sentiremos decepcionados por nuestros fracasos. La esperanza que tenemos ante nuestra condición miserable estriba en la misericordia de Dios.
Romanos 11:32 dice: “Porque Dios a todos encerró en desobediencia, para tener misericordia de todos”. La desobediencia del hombre le da una oportunidad a la misericordia de Dios, y la misericordia de Dios trae salvación al hombre. ¡Cuán maravillosa es la misericordia de Dios!
La misericordia de Dios y Su gracia son ambas la expresión de Su amor. Cuando estamos en una condición lamentable, Su misericordia nos alcanza y nos lleva a un estado donde Él puede mostrarnos Su favor con Su gracia. Lucas 15:20-24 dice que cuando el padre vio regresar al hijo pródigo, tuvo compasión de él. Ésta es la misericordia más profunda, una expresión del afectuoso amor del padre. Después, el padre vistió a su hijo con el mejor vestido y lo alimentó con el becerro gordo. Ésta es la gracia, la cual también manifiesta el amor del padre. La misericordia de Dios llega más lejos que Su gracia, cerrando la brecha que había entre nosotros y la gracia de Dios.
Con frecuencia, debido a nuestra condición lamentable, debemos recibir misericordia antes de poder hallar gracia. Venimos al trono de la gracia (He. 4:16) como mendigos, de cierto modo en la misma condición en que estaba el hijo pródigo al regresar a su padre. Un mendigo, como el hijo pródigo, necesita de misericordia. Cuando venimos al trono de la gracia, tal vez tengamos el sentir de que estamos en un estado lastimoso y digamos: “Padre, no soy digno de nada”. Pero el Padre tal vez nos responda: “No eres digno, pero Yo soy misericordioso. Mi misericordia llega hasta donde tú estás y te hace apto para recibir Mi favor. Mi misericordia hace que Yo llegue a ti y te vista con el mejor vestido”. La misericordia de Dios siempre está disponible para nosotros. (La conclusión del Nuevo Testamento, págs. 102-104)
Lectura adicional: La conclusión del Nuevo Testamento, mensaje 10