lunes (Monday)

EXPERIMENTAR, DISFRUTAR
Y EXPRESAR A CRISTO (3) – Semana 10

Pastorear según Dios

Versículos relacionados
Oseas 11:4
4 Con cuerdas de hombre los atraje, / con lazos de amor; / y fui para ellos como los / que alzan el yugo de sobre sus quijadas, / y con ternura Yo les daba de comer.

Juan 21:15-17
15 Entonces, cuando hubieron desayunado, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; Tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta Mis corderos.
16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; Tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea Mis ovejas.
17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta Mis ovejas.

1 Tesalonicenses 2:7,11
7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
11 así como también sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos, exhortándoos y consolándoos y dando testimonio,

Ezequiel 34:15-16
15 Yo mismo pastorearé Mis ovejas, y las haré recostar, declara el Señor Jehová.
16 Yo buscaré a la perdida, haré volver a la ahuyentada, vendaré la quebrantada y fortaleceré a la enferma; pero a la engordada y a la fuerte destruiré: las apacentaré con sentencias justas.

Hechos 20:28
28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, en medio del cual el Espíritu Santo os ha puesto como los que vigilan, para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él ganó por Su propia sangre.

Lectura relacionada
Cuando el Señor permaneció con Sus discípulos después de Su resurrección y antes de Su ascensión, en una de Sus apariciones comisionó a Pedro para que apacentara Sus corderos y pastoreara Sus ovejas en Su ausencia, mientras Él está en los cielos (Jn. 21:15-17). El pastoreo implica alimentación, pero incluye mucho más. Pastorear consiste en brindar un cuidado tierno y todo-inclusivo al rebaño. (Estudio de cristalización del Evangelio de Juan, 2.a ed., pág. 135)

Después que engendramos nuevos creyentes y los bautizamos, ellos llegan a ser nuestros niños pequeños. Ahora debemos ser como madres para nutrirlos y cuidarlos con ternura. Nutrir es alimentar, y cuidar con ternura es nutrir con amor tierno y acoger con cuidado tierno. La manera más eficaz para que una madre cuide con ternura a su bebé es sostenerlo sobre su pecho. Cuando la madre hace esto, el pequeño es cálidamente cuidado con ternura y consolado. Muchas veces, cuando un pequeño llora, está “orando” a su madre, pidiéndole que lo cuide con ternura. Cuando ella lo levanta y lo pone sobre su pecho, pronto dejará de llorar porque ha sido acogido con cuidado tierno. Cuando vamos a las reuniones de hogar para cuidar a los recién bautizados, necesitamos comprender que vamos a nutrirlos y cuidarlos con ternura. Esta manera de ocuparnos de las reuniones de hogar es muy eficaz. Los nuevos se sentirán cuidados con ternura, consolados y abrigados; perderán cualquier sentimiento de soledad.

Pablo les dijo a los tesalonicenses: “Fuimos tiernos entre vosotros, como nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (1 Ts. 2:7). Pablo se comparó a una nodriza en términos del cuidado que brindaba a los nuevos creyentes. Necesitamos predicar el evangelio y cuidar de los recién bautizados de manera orgánica, no según la vieja manera … Espero que podamos estudiar estos asuntos en los grupos pequeños. Esto revolucionará nuestra manera de predicar el evangelio. Debemos predicar el evangelio de manera orgánica a fin de engendrar a los pecadores como hijos de Dios, lo cual hace de ellos miembros regenerados del Cuerpo de Cristo. Después, debemos ejercitarnos para cuidar con ternura a los nuevos en sus hogares semana tras semana. En el primer mes después de que son bautizados, es bueno visitarlos diez veces. Después de un mes de recibir este cuidado tierno, los nuevos serán afirmados y establecidos. En el pasado, el cuidado que les proveíamos a los nuevos después de bautizarlos era deficiente. Como resultado, muchos de los nuevos desaparecían después de unos meses. Ésta no era la manera de proceder de Pablo. Pablo cuidaba con ternura a las personas a quienes él había engendrado por medio del evangelio. Además de ser como una nodriza, Pablo también era como un padre que exhortaba a los nuevos creyentes (v. 11).

Cuidar con ternura y nutrir a los recién bautizados equivale a apacentar los corderos (Jn. 21:15-17). En el Evangelio de Juan se nos encomienda … llevar fruto y apacentar los corderos. Llevar fruto es nuestro deber diario. Permanecer en el Señor es la condición para que llevemos fruto. Si no permanecemos en el Señor, no podemos llevar fruto. Para apacentar los corderos, necesitamos amar al Señor. Llevar fruto es un asunto de permanecer, y apacentar los corderos es un asunto de amar. En Juan 21:15-17 el Señor le preguntó a Pedro tres veces si lo amaba. Cuando Pedro le respondió al Señor que sí lo amaba, el Señor le dijo a Pedro que apacentara Sus corderos, pastoreara Sus ovejas y apacentara Sus ovejas. Tenemos que permanecer en el Señor a fin de que podamos llevar fruto, y tenemos que amar al Señor a fin de que podamos tener un corazón para cuidar a Su rebaño. La labor que realiza el pastor no depende de que sienta hacerlo o no. Él realiza su deber de pastorear el rebaño y apacentar los corderos día tras día. (CWWL, 1989, t. 1, “The Practical and Organic Building Up of the Church”, págs. 321-322)

Lectura adicional: Los Dios-hombres, 2.a ed., cap. 2

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