Aspectos cruciales de Mateo 5-7 – Semana 6
Ser perfectos
como nuestro Padre celestial es perfecto
Versículos relacionados
Efesios 1:4-5
4 según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él en amor,
5 predestinándonos para filiación por medio de Jesucristo para Sí mismo, según el beneplácito de Su voluntad,
1 Juan 4:19-21
19 Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.
20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto no puede amar a Dios a quien no ha visto.
21 Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.
1 Juan 3:14, 16, 23
14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama, permanece en muerte.
16 En esto conocemos el amor, en que Él puso Su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
23 Y éste es Su mandamiento: Que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.
1 Juan 5:1
1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por Él.
Lectura relacionada
Nosotros pertenecemos a la especie de Dios porque hemos nacido de Él para tener Su vida y naturaleza (Jn. 1:12-13). Fuimos regenerados para ser la especie de Dios, el género de Dios, y Dios es amor. Puesto que llegamos a ser Dios en Su vida y naturaleza, también deberíamos ser amor. Esto no significa que simplemente amamos a otros, sino que somos el amor mismo. Dado que somos Su especie, deberíamos ser amor porque Él es amor. Todo aquel que es amor es la especie de Dios, el género de Dios. (Los grupos vitales, 2.a ed., pág. 79)
Dios no quiere que amemos con nuestro amor natural, sino con Él mismo como nuestro amor. Dios creó al hombre a Su imagen (Gn. 1:26) … La imagen de Dios es lo que Él es, y Sus atributos son lo que Él es … Dios creó al hombre conforme a Sus atributos, de los cuales el primero es el amor. Aunque el hombre creado no tiene la realidad del amor, hay algo en su ser creado que quiere amar a otros. Incluso el hombre caído tiene dentro de él tal deseo de amar. Pero eso es simplemente una virtud humana, que es la expresión misma del atributo divino del amor. Cuando fuimos regenerados, Dios se infundió a Sí mismo en nosotros como amor. Nosotros lo amamos porque Él nos amó primero [1 Jn. 4:8, 19]. Él inició este amor.
El hecho de que Dios nos predestinara para la filiación divina fue motivado por el amor divino … [En Efesios 1:4-5] la frase en amor puede ser unida a la frase predestinándonos para filiación. Dios nos predestinó para filiación en amor. Juan 3:16 dice que de tal manera amó Dios al mundo. Él nos amó antes de la fundación del mundo.
El hecho de que Dios nos diera a Su Hijo unigénito para que —mediante Su muerte— nosotros pudiéramos ser salvos jurídicamente de la perdición y para que —en Su resurrección— tuviéramos la vida eterna orgánicamente, fue motivado por el amor divino (3:16; 1 Jn. 4:9-10) … En 1 Juan 4:10 se nos dice que Dios nos envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Esto se refiere al aspecto jurídico por medio de Su muerte. El versículo 9 dice que Dios nos envió a Su Hijo para que tuviéramos vida y viviéramos por medio de Él. Esto se refiere al aspecto orgánico en Su resurrección.
El amor de Dios es la fuente de la gracia de Cristo impartida a nosotros mediante la comunión del Espíritu (2 Co. 13:14). Esto tiene como fin que disfrutemos al Dios Triuno procesado y consumado.
El amor de Dios nos motiva a nosotros, Sus hijos, para que amemos a nuestros enemigos a fin de que seamos perfectos como Él es; Él ama al linaje humano caído, el cual vino a ser Su enemigo, haciendo que Su sol (que representa a Cristo) salga sobre malos y buenos sin ninguna discriminación y enviando la lluvia (que representa al Espíritu) sobre justos e injustos por igual; por tanto, podemos llegar a ser los hijos del Padre celestial, quienes son santificados de entre los recaudadores de impuestos y los gentiles (Mt. 5:43-48). La totalidad del linaje humano caído llegó a ser el enemigo de Dios, pero Él sigue amando al linaje humano. Si Dios nos hubiera enviado a Cristo haciendo distinción, no seríamos aptos para recibir Su obra salvadora.
Deberíamos ser semejantes a Dios en el amor que tenemos por otros. Los recaudadores de impuestos aman solamente a los que los aman. El Señor dijo: “Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos?” (v. 46). Si amamos solamente a los que nos aman, somos de la misma especie que los recaudadores de impuestos. Pero nosotros somos de la especie superior y divina, por tanto, amamos a los malos, a nuestros enemigos, así como a los buenos. Esto muestra cómo Dios en calidad de amor prevalece.
Una prueba de que nuestro grupo vital prevalece es que amamos a las personas sin ninguna discriminación … Cuando Cristo estaba siendo crucificado en la cruz, dos ladrones fueron crucificados junto con Él (27:38). Uno de ellos dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino” (Lc. 23:42). Jesús le dijo: “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (v. 43). El primero que fue salvo por Cristo mediante Su crucifixión no fue un caballero, sino un criminal, un ladrón, que había sido sentenciado a muerte. (Los grupos vitales, 2.a ed., págs. 79-81)
Lectura adicional: Estudio de cristalización de la Epístola de Jacobo, cap. 1