viernes (Friday)

Aspectos cruciales de Mateo 5-7 – Semana 4

Bienaventurados los misericordiosos,
porque se les mostrará misericordia
y recibirán misericordia

Versículos relacionados
Mateo 5:7
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia.

2 Timoteo 1:16-18
16 Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas,
17 sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló.
18 Concédale el Señor que halle misericordia de parte del Señor en aquel día. Y cuántos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

Mateo 7:12
12 Así que, todo lo que queráis que los hombres os hagan a vosotros, así también hacedlo vosotros a ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Lucas 10:30, 33-37 (33-34)
30 Tomando Jesús la palabra, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a compasión;
34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su propia cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.
35 Y al día siguiente, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que se hizo el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Lectura relacionada
Ser justos es dar a alguien lo que merece, mientras que ser misericordiosos [Mt. 5:7] es dar a alguien más de lo que merece. Por causa del reino de los cielos no sólo debemos ser justos, sino también misericordiosos. Si tenemos misericordia de otros, el Señor tendrá misericordia de nosotros (2 Ti. 1:16, 18), especialmente en Su tribunal (Jac. 2:12-13).

En Mateo 5:7 tenemos la promesa de que aquellos que sean misericordiosos recibirán misericordia … Por tanto, si bien debemos ser estrictos con nosotros mismos, también debemos ser muy misericordiosos al tratar con otros. Esto no es un asunto externo, sino un asunto relacionado con nuestro ser interno. (La conclusión del Nuevo Testamento, págs. 2744-2745)

Cuando la mayoría de las personas aprenden a restringirse de manera justa, inevitablemente le hacen la misma exigencia —o le exigen más— a los demás. Sin embargo, el Señor dijo que una persona que vive en el reino de los cielos está llena de misericordia para con otros, mientras es justa con respecto a sí mismo.

La misericordia acoge a las personas más que la gracia … Por ejemplo, darle dinero a un amigo es gracia, pero darle dinero a un mendigo es misericordia, porque el mendigo es totalmente indigno de la gracia que le demos.

Alguien que permite que los cielos gobiernen muestra gracia a aquellos que son apropiados y dignos de gracia, y también muestra misericordia a aquellos que no son apropiados ni dignos de gracia … Ser justo es hacer exigencias y ser estricto, pero ser misericordioso es lo opuesto.

El resultado de ser misericordioso para con otros es que Dios nos muestra misericordia a nosotros … Dios nos trata conforme a la manera en que tratamos a otros [cfr. Mt. 7:12]. Si tenemos misericordia de otros, Dios tendrá misericordia de nosotros. (El vivir y los principios propios del pueblo del reino, págs. 15-16)

Si usted es verdaderamente estricto consigo mismo, sabrá cómo ser misericordioso para con otros. No trate de ser misericordioso para con otros sin ser primero justo consigo mismo. Toda persona descuidada es misericordiosa con otros porque ya se ha mostrado misericordiosa consigo mismo. Si ella duerme hasta muy tarde cada mañana, tendrá mucha misericordia de otros que duermen hasta tarde. Esta clase de misericordia realmente no es misericordia; está completamente equivocada … Sólo una persona estricta y justa sabe cómo ser misericordiosa. Si usted ha de ser misericordioso para con otros según la quinta bienaventuranza, primero debe ser justo para consigo mismo en conformidad con la cuarta bienaventuranza.

Debemos ser justos y estrictos con nosotros mismos y nunca permitirnos excusas. Pero cuando otros nos ofendan, poniendo al descubierto sus carencias, debemos tener misericordia de ellos. Todos los que se justifican a sí mismos condenan a otros y nunca lo olvidan … Para con nosotros mismos debemos ser justos y estrictos, serios y sobrios; pero para con otros debemos ser misericordiosos. Dios en Sí mismo es justo. Sin embargo, si en Su trato con nosotros nos aplicara toda Su justicia, todos estaríamos muertos. Aunque Dios es justo en cuanto a Sí mismo, está lleno de misericordia en Su relación con nosotros. Nosotros, los pecadores caídos, ciertamente necesitamos la misericordia de Dios. También debemos aprender a ser justos para con nosotros mismos y misericordiosos para con los demás. Este asunto no está relacionado principalmente con nuestra conducta externa, sino que primeramente es un asunto relacionado con nuestra actitud interna, con nuestro ser interior. (Estudio-vida de Mateo, págs. 190-191)

Lectura adicional: El vivir y los principios propios del pueblo del reino, cap. 1; La conclusión del Nuevo Testamento, mensaje 251; Estudio-vida de Mateo, mensaje 15

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