miércoles (Wednesday)

LA GRAN NECESIDAD
DE QUE HAYA UN
NUEVO AVIVAMIENTO– Semana 2

 Llegar a la cumbre más elevada
de la revelación divina

Versículos relacionados
2 Corintios 3:18
18 Mas, nosotros todos, a cara descubierta mirando y reflejando como un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Señor Espíritu.

Romanos 8:19, 23, 30
19 Porque la creación observa ansiosamente, aguardando con anhelo la revelación de los hijos de Dios.
23 y no sólo esto, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando con anhelo la plena filiación, la redención de nuestro cuerpo.
30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Efesios 1:5
5 predestinándonos para filiación por medio de Jesucristo para Sí mismo, según el beneplácito de Su voluntad,

Efesios 3:8
8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo como evangelio,

Hebreos 2:10
10 Porque convenía a Aquel para quien y por quien son todas las cosas, que al llevar muchos hijos a la gloria perfeccionase por los sufrimientos al Autor de la salvación de ellos.

1 Juan 3:2
2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.

Lectura relacionada
Los Dios-hombres tienen el derecho divino a participar en el ser mismo de Dios … Lo que Pablo dice en 2 Corintios 3:18 … indica que la obra de transformación es realizada no por algo del Señor Espíritu, sino por el propio Señor Espíritu. Por tanto, somos transformados con el ser mismo de Dios.

[En Efesios 3:8] las inescrutables riquezas de Cristo son las riquezas del ser mismo de Cristo, las riquezas de lo que Cristo es. Que las inescrutables riquezas de Cristo nos sean impartidas significa que participamos no solamente en la vida, naturaleza y mente de Dios, sino también en Su ser. (Encarnación, inclusión e intensificación, 2.a ed., pág. 42)

Como Dios-hombres, también tenemos el derecho divino a participar en la imagen de Dios [2 Co. 3:18] … Ésta es la imagen del Cristo resucitado y glorificado. En la creación efectuada por Dios el hombre fue hecho a imagen de Dios de manera externa, pero la imagen en la cual estamos siendo transformados es interna. Ser transformados en la misma imagen es ser conformados al Cristo resucitado y glorificado, el Hijo primogénito de Dios, para ser hechos iguales a Él (Ro. 8:29).

Todos nosotros los cristianos, que somos Dios-hombres, tenemos al Señor Espíritu en nuestro interior, y el Señor Espíritu está en el proceso de realizar un cambio metabólico en nuestro ser, transformándonos en la imagen de Cristo. Ser transformados metabólicamente en la imagen del Cristo resucitado y glorificado equivale a participar en la imagen de Dios.

Finalmente, seremos introducidos en la gloria de Dios para participar en Su gloria. Hebreos 2:10 dice que Dios lleva muchos hijos a la gloria. Pablo menciona esto en Romanos 8:30: “A los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. La glorificación es el paso de la salvación completa que Dios efectúa en el cual Dios saturará por completo nuestro cuerpo con la gloria de Su vida y Su naturaleza. De este modo, Él transfigurará nuestro cuerpo, conformándolo al cuerpo resucitado y glorioso de Su Hijo (Fil. 3:21).

Otro aspecto del derecho divino de los Dios-hombres a participar en la divinidad de Dios es el derecho a participar en la filiación de Dios (Ef. 1:5; Ro. 8:23). Podemos tener la vida de Dios, la naturaleza de Dios, la mente de Dios, el ser de Dios, la imagen de Dios y la gloria de Dios porque somos los hijos de Dios … Antes de la fundación del mundo, en la eternidad pasada, Dios nos predestinó, nos marcó, para filiación. Antes del comienzo del tiempo, Dios se propuso y tomó la determinación de que participaríamos en Su filiación.

Como Dios-hombres, también participaremos en la manifestación de Dios (Ro. 8:19). Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, nosotros también seremos manifestados con Él en gloria (Col. 3:4). Actualmente Dios se esconde, pero un día Él se manifestará ante el universo entero. Romanos 8:19 indica que cuando Dios sea manifestado, revelado, entonces nosotros, los hijos de Dios, participaremos en esa revelación, esa manifestación. Dios será manifestado juntamente con Sus hijos, quienes serán iguales a Él en vida, en naturaleza, en mente, en el ser, en imagen y en gloria.

El derecho divino de los Dios-hombres a participar en la divinidad de Dios incluye el derecho a portar la semejanza de Dios. En 1 Juan 3:2 se nos dice: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es” … No solamente participaremos en la vida y naturaleza de Dios, sino que también portaremos la semejanza de Dios. Portar la semejanza de Dios será una gran bendición y disfrute. (Encarnación, inclusión e intensificación, 2.a ed., págs. 42-44)

Lectura adicional: CWWL, 1994–1997, t. 4, págs. 487-502

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