EXPERIMENTAR, DISFRUTAR
Y EXPRESAR A CRISTO (3) – Semana 10
Pastorear según Dios
Versículos relacionados
1 Corintios 12:23-25
23 y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos honrosos, a éstos vestimos con mayor honra; y los que en nosotros son menos decorosos, reciben mayor decoro.
24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios concertó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
25 para que no haya división en el cuerpo, sino que los miembros tengan la misma solicitud los unos por los otros.
1 Tesalonicenses 2:11
11 así como también sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos, exhortándoos y consolándoos y dando testimonio,
2 Corintios 1:3-4
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de compasiones y Dios de toda consolación,
4 el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
Romanos 1:11-12
11 Porque anhelo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados;
12 esto es, para ser mutuamente animados por la fe que está en vosotros y en mí, la fe que es vuestra y mía.
Lectura relacionada
Lo más importante es que debemos aprender a ministrar vida a otros. Para ello, nosotros debemos tener vida … Por tanto, es necesario que aprendamos las lecciones de vida. Entonces sabremos cómo ministrar a otros. De hecho, si tenemos vida, no habrá necesidad de que nos propongamos ministrar vida a los demás. La vida ya se habrá ministrado a ellos.
No tratemos de impresionar a las personas de forma equivocada al querer mostrar que tenemos la manera de hacer las cosas, que somos inteligentes o que lo sabemos todo. En cambio, simplemente debemos ayudarlas a que pongan su confianza en el Señor y a que dependan de Él en todo. Para esto, debemos traer con nosotros un espíritu y una atmósfera de oración con el fin de ayudar a otros a entrar en una vida de oración. Necesitamos crear una atmósfera de manera que cualquier cosa que les suceda a las personas, ellas oren, miren al Señor y dependan de Él a fin de tener Su presencia y Su dirección clara.
Se requiere paciencia para contactar una y otra vez al que es más débil. Esta clase de contacto paciente y continuo pastoreará a las personas. Toma tiempo, pero no hay nada más que podamos hacer. La iglesia crece por medio del pastoreo … No es posible que solamente los hermanos que toman la delantera en la iglesia se ocupen del pastoreo. Todos deben tomar la carga de cuidar a otros. Esto requiere nuestra paciencia. (La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, págs. 119-121)
Debemos aprender a confiar en quienes están bajo nuestro cuidado y depender de ellos. En esto consiste tener una comunión apropiada. En cierto sentido, somos padres que nutren a sus hijos, pero en otro, todos somos hermanos y hermanas. Por tanto, deberíamos mostrarles a otros que no solamente ellos dependen de nosotros, sino que también nosotros dependemos de ellos. Esta dependencia mutua es de mucho provecho, ya que provoca que otros se abran a nosotros, confíen en nosotros y depositen su confianza en nosotros. Esto equivale a que “nuestras venas se abran para que la sangre circule”. Todos los miembros deben estar abiertos unos a otros. Entonces la circulación hará su trabajo apropiado. Hemos visto que algunos de los que están bajo nuestro cuidado, a pesar del tiempo que pasamos con ellos, no se abren a nosotros. Esto significa que no confían en nosotros. Necesitamos comportarnos de una manera que desarrolle una confianza mutua; esto hará que se abran a nosotros. Esto requiere que dependamos de ellos, que contemos con ellos y que les mostremos que necesitamos su ayuda.
Nunca debemos hacer sentir a quienes cuidamos que los estamos obligando a hacer algo. Todos debemos aprender los atributos de Dios. Desde el principio, Dios nunca obligó a las personas a hacer nada. En cambio, les dio la libertad de escoger … No obligar ni compeler a las personas es contrario a nuestro concepto natural. Sin embargo, en el pastoreo debemos abstenernos de obligar, compeler y convencer.
Cualquier comunión que tengamos con los santos queridos debe ser según nuestra propia experiencia. Pablo les dijo a los tesalonicenses: “Así como también sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos, exhortándoos y consolándoos y dando testimonio” (1 Ts. 2:11). Sin duda, Pablo dio testimonio a los santos de muchas cosas, pero una gran parte de su testimonio debió estar basado en sus propias experiencias. Necesitamos tener experiencias personales para ser capaces de dar testimonio a los más jóvenes. En un buen sentido, cualquier ayuda que les brindemos debiera basarse en nuestro propio testimonio. Lo mucho que podamos testificar de esta manera dependerá de cuánta experiencia tengamos. Debemos ser personas con cierta experiencia en cuanto a todos los puntos mencionados. Entre más carga tengamos por pastorear a otros, más cosas necesitaremos aprender. (La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, págs. 121-122)
Lectura adicional: La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, cap. 8