Aspectos cruciales de Mateo 5-7 – Semana 8
Buscar primeramente el reino de Dios
y Su justicia
Versículos relacionados
Mateo 6:19-20
19 No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corroen, y donde ladrones horadan y hurtan;
20 sino acumulad para vosotros tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el orín corroen, y donde ladrones no horadan ni hurtan.
Mateo 5:3
3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 13:43
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
Hebreos 13:5
5 Sea vuestra conducta sin amor al dinero, satisfechos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”;
1 Timoteo 6:10-11
10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual persiguiendo algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre.
2 Timoteo 3:2-3
2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, vanagloriosos, soberbios, injuriadores, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, salvajes, aborrecedores del bien,
Lectura relacionada
En Mateo 6:19 y 20 el Rey decreta que el pueblo del reino no debe acumular para sí mismo tesoros en la tierra, sino en los cielos. Acumular tesoros en los cielos significa dar bienes materiales a los pobres (19:21) y cuidar de los santos necesitados (Hch. 2:45; 4:34-35; 11:29; Ro. 15:26) y de los siervos del Señor (Fil. 4:16-17).
Mateo 6:21 dice: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. El pueblo del reino debe enviar su tesoro a los cielos a fin de que su corazón también esté en los cielos. Antes de que ellos vayan allí, su tesoro y su corazón deben ir primero. (Estudio-vida de Mateo, pág. 273)
Nuestros ojos sólo pueden enfocarse en un objeto a la vez. Si tratamos de ver dos cosas a la vez, nuestra visión será borrosa. Si fijamos nuestros ojos en una sola cosa, nuestra visión será sencilla, y todo nuestro cuerpo estará lleno de luz [Mt. 6:22]. Si acumulamos nuestro tesoro en los cielos y también en la tierra, nuestra visión espiritual será borrosa. Para tener una visión sencilla, debemos acumular nuestro tesoro en un solo lugar.
El versículo 23 dice: “Si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¡cuán grandes serán esas tinieblas!”. Mirar dos objetos a la vez, sin enfocarnos en un solo objeto, es hacer que nuestro ojo sea maligno (cfr. 20:15; Dt. 15:9; Pr. 28:22). En tal caso, todo nuestro cuerpo estará en tinieblas. Si nuestro corazón está fijo en el tesoro acumulado en la tierra, la luz que hay en nosotros se convertirá en tinieblas, y grandes serán esas tinieblas.
Mateo 6:24 dice: “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o será fiel al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. En el griego, la frase aborrecerá al uno y amará al otro significa estar entregado a uno y estar en contra del otro. La palabra aramea traducida “riquezas” es mammon y significa abundancia, bienes. Las riquezas están en oposición a Dios, lo cual indica que la abundancia, o los bienes, es el opositor de Dios, e impide que el pueblo de Dios le sirva a Él.
El versículo 25 dice: “Por tanto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”. En este versículo el Señor dice que no nos inquietemos por nuestra vida. La palabra griega traducida “vida” aquí es la palabra alma, la cual se refiere a la vida del alma, donde se halla el deseo, el apetito, por el alimento y el vestido (Is. 29:8). Nuestra vida es más que la comida, y nuestro cuerpo es más que el vestido. Tanto nuestra vida como nuestro cuerpo llegaron a existir por Dios y no por nuestra ansiedad. Ya que Dios nos creó con una vida y un cuerpo, ciertamente Él se encargará de las necesidades de ellos. El pueblo del reino no tiene necesidad de inquietarse por estas cosas.
Mateo 6:31 dice: “No os preocupéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿qué beberemos? o ¿con qué nos vestiremos?”. Aquí llegamos al punto crucial en los versículos del 19 al 34. Aparentemente, en esta sección de la constitución el Señor hablaba acerca de las riquezas materiales del pueblo del reino. En realidad, Él estaba tratando lo relacionado con la ansiedad … En estos versículos la palabra griega que significa “ansiedad” se usa seis veces y es traducida “inquietar” o “preocupar” (vs. 25, 27, 28, 31, 34). También parece que el Señor está tocando nuestro corazón, porque donde está nuestro tesoro, allí también está nuestro corazón. Sin embargo, nuestro corazón no se relaciona solamente con las riquezas, sino con muchas otras cosas.
El Señor, en lo que dice en el capítulo 6 de Mateo, aparentemente aborda el asunto de las riquezas. Sin embargo, en realidad toca la ansiedad, el problema básico de nuestro vivir humano … Los versículos del 19 al 34 parecen tocar nuestras riquezas, nuestra abundancia; en realidad, la intención del Señor aquí es tocar la ansiedad, la fuente del problema de nuestro vivir diario. Todo el mundo está enredado en sus ansiedades. (Estudio-vida de Mateo, págs. 273-275, 277)
Lectura adicional: Estudio-vida de Mateo, mensaje 22